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Canadá evalúa la reapertura de su embajada en Venezuela

El gobierno de Ottawa analiza el regreso de su personal diplomático bajo una estricta supervisión internacional

Canadá evalúa la reapertura de su embajada en Venezuela
El exgobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, Mark Carney, habla tras ganar la contienda para convertirse en líder del gobernante Partido Liberal de Canadá y suceder a Justin Trudeau como Primer Ministro, en Ottawa, Ontario, Canadá, el 9 de marzo de 2025. REUTERS/Amber Bracken/Pool.

El Gobierno de Canadá se encuentra evaluando la posibilidad de reabrir su embajada en Venezuela y concretar el retorno de su personal diplomático a Caracas, una opción que se ha reactivado tras los cambios políticos recientes en el país caribeño. Según informes oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense y reportes de la agencia Bloomberg, una delegación compuesta por dos funcionarios de Ottawa visitó la capital venezolana para inspeccionar las condiciones físicas de la sede.

El Ejecutivo canadiense confirmó mediante un comunicado que continúa monitoreando la evolución de la situación en el territorio, con el propósito de verificar si existen las garantías jurídicas y de seguridad indispensables para el restablecimiento de una presencia física permanente tras años de interrupción.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney (REUTERS/Jeenah Moon/Archivo)

La presencia diplomática canadiense en territorio venezolano se vio interrumpida desde el año 2019, cuando la delegación quedó desprovista de representantes acreditados debido a que la administración chavista no otorgaba los visados correspondientes. Ante un comité parlamentario en Ottawa, la directora general para Sudamérica y Asuntos Hemisféricos, Wendy Drukier, aclaró que la embajada nunca fue objeto de un cierre formal y ha permanecido operativa gracias a las labores de un pequeño contingente de personal local.

Las deliberaciones actuales de la administración del primer ministro Mark Carney coinciden con un nuevo escenario donde la mayoría de las potencias occidentales mantienen sus misiones activas y los Estados Unidos ejercen una estricta supervisión del contexto político en el terreno.

El Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense mantiene una postura de extrema cautela y ha evitado un pronunciamiento definitivo sobre el reconocimiento oficial de las actuales autoridades encabezadas por Delcy Rodríguez. La diplomacia de Ottawa sostiene de manera tajante que cualquier transición y consolidación democrática definitiva en la nación debe ser impulsada de forma autónoma por los propios ciudadanos venezolanos, integrando a todos los partidos de la oposición y a la sociedad civil.

Drukier enfatizó que el gobierno evaluará el desarrollo de los acontecimientos internos antes de dar el paso hacia una normalización formal de los lazos políticos, exigiendo que sus delegados cuenten con inmunidades plenas.

La cancillería canadiense identificó que un escenario de verdadera apertura legal abriría un abanico de inversiones potenciales en sectores como la energía, la infraestructura y la minería, áreas donde las corporaciones de Ottawa poseen un liderazgo global.

La visión de largo plazo expresada por el equipo diplomático de Carney proyecta que, únicamente bajo una administración responsable y apegada a la legalidad internacional, Venezuela podría salir de su actual crisis y recuperar una sustancial prosperidad económica. Bajo esas condiciones de estabilidad y respeto al mercado, el país podría transformarse en un socio estratégico de poder medio para Canadá, consolidando un eje de cooperación comercial de gran relevancia en el continente americano.

Las autoridades de Ottawa reiteraron que el Estado canadiense permanece dispuesto a colaborar técnicamente en el diseño de reformas que faciliten la transparencia, siempre y cuando se respeten los compromisos internacionales en materia de derechos civiles.


(Con información de Bloomberg e Infobae)

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