CBS News ha revelado que la Fuerza Aérea de Estados Unidos realizó simulacros nocturnos de ataque con bombarderos B-52 a lo largo de la costa venezolana, una maniobra que no había sido reportada públicamente hasta ahora. La cadena confirma además que estos ejercicios forman parte de un paquete de operaciones psicológicas y demostraciones de fuerza que Washington evalúa en paralelo a sus opciones militares.
Estos vuelos, detectados mediante datos de rastreo aéreo abiertos como Flightradar24, involucraron al menos tres bombarderos B-52 Stratofortress que despegaban de la Base Aérea de Barksdale en Luisiana y realizaban órbitas en el espacio aéreo internacional, a unos 150 millas náuticas al norte de Venezuela. La misión, descrita por el Comando de Ataque Global de EE.UU. como una "demostración de ataque con bombarderos", se llevó a cabo el miércoles pasado, con los aviones activando temporalmente sus transpondedores cerca de la costa para mayor visibilidad, un gesto interpretado como intencionalmente coreografiado para enviar un mensaje.
Contexto de la escalada militar
Los simulacros se enmarcan en una acumulación militar sin precedentes en el Caribe, iniciada a mediados de octubre como parte de la "Operación Lanza del Sur", una campaña antidrogas ordenada por el presidente Donald Trump. Desde entonces, EE.UU. ha desplegado ocho buques de guerra, un submarino nuclear impulsado y cazas F-35, junto con más de 10.000 efectivos, en aguas cercanas a Venezuela. Esto incluye ataques aéreos contra al menos cinco embarcaciones presuntamente involucradas en narcotráfico, resultando en más de 80 muertes reportadas.
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Un portavoz del Comando Sur de EE.UU. caracterizó el ejercicio como una "demostración de ataque con bombarderos" para disuadir el tráfico ilícito, pero fuentes anónimas citadas por CNN indican que las misiones han involucrado tanto B-52 como bombarderos supersónicos B-1, acercándose progresivamente a la costa venezolana. El B-52, capaz de portar armamento de precisión o nuclear, representa una proyección de poder que no se veía en América Latina desde hace décadas.
Operaciones psicológicas y demostraciones de fuerza
CBS News, citando fuentes del Pentágono, detalla que estos vuelos nocturnos son parte de un "paquete integral" de operaciones psicológicas (PSYOPS) diseñado para presionar al régimen de Nicolás Maduro. La maniobra busca probar las defensas aéreas venezolanas —equipadas con sistemas rusos S-300— y enviar un mensaje disuasorio, similar a la "diplomacia de cañoneras" tradicional. Un oficial estadounidense comparó el ejercicio con el vuelo de B-52 cerca de Corea del Norte en 2017, enfatizando su rol en la escalada de presión sin cruzar líneas rojas.
El despliegue coincide con la designación inminente del Cartel de los Soles —presuntamente liderado por Maduro— como organización terrorista extranjera, efectiva este lunes. Esto amplía las opciones legales para acciones militares contra activos del régimen, incluyendo posibles strikes de precisión contra infraestructuras no urbanas.
Análisis de expertos: amenaza creíble, no invasión inminente
Mark Cancian, coronel retirado y asesor del CSIS, advierte que el USS Gerald R. Ford —líder del grupo de ataque— no permanecerá indefinidamente en el Caribe por su valor estratégico global. Venezuela cuenta con defensas antimisiles rusas, lo que elevaría riesgos para la aviación estadounidense en una escalada. David Smilde, experto en Venezuela de Tulane University, ve en estos simulacros una "amenaza creíble" para forzar concesiones, más que un preludio a invasión directa.
Trump, en entrevista con Fox News, insinuó un diálogo "próximo" con Maduro, sin detalles, pero reiteró su "involucramiento máximo" en la crisis. La revelación de CBS subraya la estrategia de Trump: combinar presión militar con opciones diplomáticas, en un hemisferio donde la estabilidad depende de equilibrar fuerza y negociación.
