Venezuela continúa viviendo una de las mayores tragedias de su historia reciente después del doble terremoto que sacudió el norte del país el 24 de junio. Los dos sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y dejaron una estela de destrucción en Caracas, La Guaira, Carabobo, Miranda y otros estados, mientras cientos de rescatistas continúan buscando sobrevivientes entre los escombros.

Mientras avanzan las labores de emergencia, comienzan a conocerse los relatos de quienes lograron sobrevivir al desastre, testimonios que describen escenas de caos, desesperación y solidaridad en medio de edificios derrumbados y calles cubiertas de escombros.
“Todo empezó a moverse y el edificio desapareció”
Uno de los testimonios más impactantes es el de María Fernanda, residente de Caracas, quien relató cómo un edificio vecino colapsó completamente frente a sus ojos.
“Tuvimos que trepar por encima de los escombros. Solo vi que una familia logró salir”, contó tras conseguir escapar junto a otros vecinos.
La mujer explicó que apenas sintió un leve temblor antes de que todo comenzara a sacudirse violentamente.
“Primero sentí un ligero movimiento. Después, en menos de dos segundos, todo se desplomó.”
Su relato coincide con el de numerosos habitantes que describen la rapidez con la que ocurrieron ambos terremotos, dejando muy poco margen para reaccionar.
Vecinos convertidos en rescatistas
Ante la magnitud del desastre y la insuficiencia inicial de equipos especializados, fueron los propios ciudadanos quienes comenzaron las primeras tareas de rescate.

En el sector de Los Palos Grandes, donde colapsó una torre residencial de 14 pisos, vecinos utilizaron cuerdas, linternas, palas improvisadas e incluso sus propias manos para intentar rescatar a personas atrapadas.

Michael Alicastro, residente de uno de los edificios cercanos, explicó que junto con otros habitantes logró sacar con vida a cinco personas y una mascota.
“Estábamos en la calle y teníamos que sujetarnos de los carros porque el suelo no dejaba de moverse.”
La escena se repitió en otros sectores de Caracas y La Guaira, donde decenas de personas organizaron cadenas humanas para retirar bloques de concreto y abrir paso hacia posibles sobrevivientes.
”¡Silencio, hay personas vivas!”
En varios puntos de la capital, los equipos de rescate pidieron silencio absoluto mientras intentaban detectar señales de vida bajo los edificios colapsados.

Los gritos de esperanza comenzaron a escucharse entre los familiares.
“¡Antonio está vivo!”, exclamó una mujer tras lograr establecer contacto con un familiar atrapado entre los restos de un edificio.

En otros lugares, los rescatistas improvisaban herramientas mientras solicitaban agua, linternas, cuerdas y equipos médicos para continuar las labores.
“Los equipos de rescate no dan abasto”
La trabajadora universitaria Deyanira Romero aseguró que el sistema de emergencias quedó rápidamente sobrepasado por la magnitud del desastre.
“Los equipos de rescate no dan abasto. Están pidiendo ayuda a la propia población”, relató.
Romero explicó además que varios hospitales sufrieron daños estructurales y tuvieron que evacuar pacientes mientras seguían llegando heridos desde distintas zonas afectadas.
Una ciudad que pasó la noche en las calles
El temor a nuevas réplicas llevó a miles de personas a abandonar sus viviendas.
En Caracas era posible observar familias enteras caminando con maletas, mascotas, mantas y pertenencias básicas en busca de espacios abiertos donde pasar la noche.

Muchos parques, plazas y estacionamientos improvisaron refugios temporales mientras las autoridades evaluaban la estabilidad de los edificios que permanecían en pie.
“Parecía una película de terror”
El periodista Bernat Lautaro, quien se encontraba en una cafetería cuando ocurrieron los sismos, describió el momento como una escena imposible de olvidar.
“Vi primero el desconcierto de la gente y luego caras de auténtico terror. Todos corríamos mientras empezaban a caer cascotes desde los edificios.”
Según explicó, en cuestión de minutos muchas calles quedaron cubiertas de polvo, cristales y restos de construcciones.

La corresponsal Osmary Hernández también relató que el miedo continúa presente entre la población debido a las constantes réplicas registradas desde el primer terremoto.
Una tragedia de dimensiones históricas
Especialistas consideran que el doble terremoto constituye uno de los fenómenos sísmicos más devastadores registrados en Venezuela en más de un siglo.
El segundo sismo, además de ser más intenso, ocurrió a una profundidad muy reducida, lo que multiplicó su capacidad destructiva. Según expertos, liberó casi tres veces más energía que el primero debido a la naturaleza logarítmica de la escala de magnitud.
Las autoridades mantienen el estado de emergencia mientras continúan las labores de búsqueda entre los escombros. Entretanto, miles de venezolanos afrontan una nueva realidad marcada por la pérdida de familiares, viviendas y medios de vida.
“Todo se desplomó”: los dramáticos testimonios de los sobrevivientes del doble terremoto que devastó Venezuela
Familias atrapadas entre los escombros, vecinos convertidos en rescatistas y miles de personas durmiendo en las calles reflejan la magnitud de la tragedia tras los dos terremotos consecutivos que sacudieron el norte del país







