Saltar al contenido

Colapso del tren de aterrizaje de un Boeing 787 de Lufthansa en Fráncfort deja varios heridos

El avión de Lufthansa sufrió la falla en la puerta de embarque y sin pasajeros a bordo; se investiga si el desperfecto guarda relación con un fallo de diseño previo del fabricante

Colapso del tren de aterrizaje de un Boeing 787 de Lufthansa en Fráncfort deja varios heridos
Photo by Tim Dennert / Unsplash

El tren de aterrizaje delantero de un moderno Boeing 787-9 Dreamliner perteneciente a la aerolínea Lufthansa cedió de forma inesperada y aparatosa mientras el aparato permanecía estacionado en la puerta de embarque A15 del Aeropuerto de Fráncfort. El grave incidente técnico, dejó a varios miembros de la tripulación y del personal de tierra con heridas de diversa consideración que requirieron atención médica inmediata. La falla estructural forzó la cancelación fulminante del vuelo LH450 con destino a Los Ángeles y obligó a inclinar la proa del fuselaje contra el asfalto de la pista.

Aunque ningún pasajero había embarcado aún en el momento del colapso, las imágenes de emergencia captadas por Reuters y los vídeos de Flightradar24 encendieron las alarmas en el sector, forzando el despliegue de técnicos para evaluar los severos daños en la plataforma.

Accidente en el aeropuerto de Fráncfort. REUTERS/ARCHIVO

La aeronave civil afectada, registrada bajo la matrícula D-ABPQ y bautizada con el nombre de “Herne”, constituye uno de los activos más nuevos y estratégicos de la flota de largo radio del consorcio alemán. El bimotor de última generación fue entregado por las instalaciones de Boeing en enero de 2026 y entró en servicio comercial hace apenas cuatro meses, el 13 de febrero, equipando la nueva y lujosa cabina corporativa Allegris.

El despliegue de este modelo es clave para el plan de expansión de Lufthansa, que proyecta completar 29 unidades del 787-9 para finales de 2027. Ante este escenario, la aerolínea germana emitió un comunicado oficial confirmando que investiga las circunstancias exactas junto a las autoridades pertinentes, mientras que el equipo de ingenieros de Boeing indicó estar al tanto del siniestro para prestar soporte logístico a su cliente.

La naturaleza del accidente obligó a los peritos de aviación a revisar de inmediato los antecedentes de un suceso similar ocurrido en junio de 2021 en el Aeropuerto de Heathrow. En aquella ocasión, un Boeing 787 de British Airways sufrió el colapso de su tren de nariz debido a que el pasador de bloqueo fue introducido inadvertidamente en un orificio equivocado, un error humano propiciado por un diseño defectuoso que carecía de suficiente diferenciación visual. A raíz de ese fallo, la Administración Federal de Aviación de EE. UU. emitió una directiva de seguridad que obligaba a instalar una cubierta protectora sobre el mecanismo erróneo.

Boeing 787 de Lufthansa en el aeropuerto de Fráncfort. REUTERS/ARCHIVO

Este nuevo fallo estructural se produce en medio de una sostenida y asfixiante presión regulatoria sobre la corporación Boeing, que no ha logrado estabilizar su reputación desde principios de 2024. Los capítulos de fallos de control de calidad —que incluyeron el desprendimiento de un panel de fuselaje en un 737 MAX 9 de Alaska Airlines— provocaron auditorías severas de la FAA, escrutinio parlamentario y la dimisión de su consejero delegado David Calhoun.

Aunque el programa del Dreamliner 787 posee un historial operativo sólido con más de 1.100 unidades en servicio a nivel mundial, cada desperfecto técnico agrava la desconfianza de las aerolíneas internacionales y los reguladores de seguridad, debilitando la posición comercial del gigante aeroespacial frente a sus competidores de Occidente.

Para el grupo Lufthansa, las consecuencias comerciales más inmediatas se traducen en un severo impacto operativo y logístico en sus rutas transatlánticas, ya que el D-ABPQ permanecerá fuera de servicio por tiempo indeterminado. La remoción del aparato requerirá complejas labores de ingeniería y reparaciones mayores debido a las fisuras en la sección inferior de la proa. La junta de investigación de accidentes de Alemania deberá emitir un dictamen concluyente para aclarar si el origen del colapso se debió a una negligencia de mantenimiento o a un defecto de diseño de fábrica.


(Con información de Infobae, Reuters y Flightradar24)

Agregar UHN Plus en Google