El caso judicial por el trágico fallecimiento del célebre actor Matthew Perry ha llegado a su conclusión definitiva en los tribunales federales de Estados Unidos. Kenneth Iwamasa, el asistente personal de confianza del intérprete, fue condenado este miércoles a 41 meses de prisión en una cárcel federal tras admitir su responsabilidad directa en el suministro e inyección de las dosis de ketamina que acabó con la vida de la estrella de la serie "Friends" en octubre de 2023.
La jueza de distrito Sherilyn Garnett dictó la sentencia en Los Ángeles, poniendo fin a una investigación criminal que expuso el entramado clandestino que operaba alrededor de la vulnerabilidad del artista.
El veredicto se produce luego de que Iwamasa se declarara culpable de un cargo de conspiración para distribuir ketamina con resultado de muerte. El asistente, quien carecía de cualquier tipo de formación o conocimiento médico, admitió en su acuerdo de culpabilidad haber inyectado repetidamente al actor con la potente sustancia alucinógena, incluyendo la dosis letal administrada el mismo día del deceso. Fue el propio empleado quien encontró el cuerpo sin vida de Perry flotando boca abajo en el jacuzzi de su residencia en Los Ángeles tras haber salido a realizar unos encargos personales encomendados por el propio actor.

Durante la tensa sesión en el tribunal, el asistente de 60 años se giró hacia los familiares de Perry para manifestar su arrepentimiento público, asegurando que cargaría con el peso de sus actos ilegales hasta la tumba. No obstante, los testimonios de los allegados del actor reflejaron una profunda sensación de traición por parte de alguien que convivía bajo el mismo techo desde 2022.
Keith Morrison, padrastro del fallecido intérprete de Chandler Bing, fue el único miembro de la familia en tomar la palabra para recriminarle directamente a Iwamasa haber guardado silencio sobre la severa recaída del actor para no poner en riesgo el lujoso estilo de vida que disfrutaba a expensas de la estrella.
Los documentos de la fiscalía respaldaron las acusaciones de temeridad al revelar que Iwamasa continuó inyectando la droga a pesar de haber presenciado cómo Perry perdía el conocimiento en al menos dos ocasiones previas e incluso sufría parálisis del habla tras recibir una dosis por parte de un médico involucrado.

La jueza Garnett enfatizó la gravedad de la conducta del acusado, calificándola de "temeraria" tanto el día del fallecimiento como en las jornadas anteriores. Como parte del dictamen, el condenado deberá cumplir además dos años de libertad vigilada y abonar una multa de 10.000 dólares, una pena atenuada gracias a que su temprana colaboración con la justicia aportó pruebas esenciales para procesar al resto de los implicados.
Con la sentencia a Iwamasa se cierra de forma oficial la persecución penal contra las cinco personas que conformaban la red de suministro ilegal que operaba en el mercado negro de California. El expediente acumuló condenas previas para dos médicos, un intermediario y la distribuidora Jasveen Sangha, apodada por las autoridades como la "Reina de la Ketamina", quien recibió la pena más severa con un castigo de 15 años de privación de libertad.
(Con información de Reuters)