El esperado regreso del peleador Conor McGregor a las artes marciales mixtas tras cinco años de inactividad concluyó en un rotundo fracaso sobre el octágono de Las Vegas. El enfrentamiento estelar del evento UFC 329 ante el estadounidense Max Holloway finalizó a los 69 segundos del primer asalto por una grave lesión. El atleta irlandés sufrió un fuerte colapso estructural en su rodilla derecha al intentar conectar una patada alta, quedando indefenso en la lona del T-Mobile Arena.
🇮🇪🇺🇸‼️ | Max Holloway se lleva la victoria por TKO ante Conor McGregor debido a una lesión. El esperado retorno del irlandés terminó de forma prematura e inesperada al verse imposibilitado de continuar por un daño severo en su pierna izquierda. pic.twitter.com/qVfW2w9pPE
— UHN Plus — Deportes (@UHN_Deportes) July 12, 2026
La sorprendente resolución de la contienda forzó la intervención del árbitro principal para decretar el nocaut técnico a favor de Holloway. A través de sus plataformas virtuales oficiales, el ex campeón mundial exteriorizó su profundo abatimiento y negó categóricamente cualquier dolencia preexistente durante su campamento de entrenamiento. “Se me ha fundido el motor. Destruido. No tenía ninguna lesión antes de la pelea. Estoy más que deprimido. Solo puedo describirlo como el infierno”, expresó textualmente el polémico luchador europeo.
McGregor arremetió con dureza contra las opiniones de los analistas deportivos que cuestionaron su nivel de concentración mental al momento de realizar su caminata hacia la jaula de combate. El oriundo de Dublín ratificó que se sentía plenamente preparado, calmado y confiado, por lo que calificó los rumores como tonterías. “Estoy en shock por lo que ha sucedido. El diablo me está mirando literalmente a la cara justo aquí delante de mí. No voy a involucrarme. Regresaré”, añadió el deportista en sus declaraciones.
Por su parte, el vencedor Max Holloway ofreció detalles pormenorizados sobre las alteraciones en el lenguaje corporal que exhibió su oponente inmediatamente después de consumarse el daño articular. El peleador norteamericano reveló que solicitó la interrupción del pleito al referí del encuentro para evitar un castigo físico innecesario frente a la primera fila de asientos. Holloway describió que su rival, en pleno colapso físico, le exigía a gritos continuar con el intercambio de golpes en el suelo.

El director ejecutivo de la empresa de combates, Dana White, compareció ante los medios de comunicación para esclarecer el diagnóstico preliminar tras la primera revisión en los vestuarios. El empresario estadounidense puntualizó que el equipo médico del campeonato sospecha de una rotura total del ligamento cruzado anterior en la articulación de la pierna derecha. White admitió que un período de inactividad de cinco años representa un obstáculo sumamente complejo para cualquier atleta de alta competencia.
La jefatura de la organización desmintió las versiones de prensa sobre una supuesta negligencia médica en los exámenes de control previos al pesaje oficial de las categorías. El directivo argumentó que el peleador superó de forma satisfactoria los chequeos de rigor y corrió a máxima velocidad durante los careos promocionales de la semana. Las autoridades de la UFC confirmaron que se mantendrán a la espera de una resonancia magnética de alta resolución para definir la gravedad del daño.
La abrupta derrota en el primer asalto deja el futuro profesional de la estrella de las artes marciales en un escenario de absoluta incertidumbre. Con 37 años de edad, el legendario competidor de peso ligero afrontará un extenso proceso de rehabilitación quirúrgica antes de intentar un nuevo retorno al circuito profesional. La victoria consolida la vigencia deportiva de Max Holloway en las clasificaciones mundiales, mientras que el ídolo de masas de Irlanda deberá postergar sus ambiciones de campeonato.
(Con información de Infobae)