El gobierno de Corea del Sur oficializó la puesta en marcha de un ambicioso programa militar destinado al diseño, desarrollo y despliegue de su primera flota de submarinos de ataque de propulsión nuclear. El anuncio fue formalizado por el ministro de Defensa surcoreano, Ahn Gyu-back, durante una reunión de alto nivel del Comité de Estrategia de Defensa Futura celebrada en la base naval de Jinhae el pasado martes 26 de mayo. Seúl busca consolidar sus capacidades navales disuasorias de cara a la próxima década, respondiendo al escenario de militarización regional.
La iniciativa gubernamental, bautizada oficialmente como el "Proyecto Jangbogo-N", contempla un horizonte temporal de construcción de aproximadamente una década, con la firme expectativa de tener la primera unidad naval de propulsión nuclear plenamente operativa a mediados de la década de 2030.
De acuerdo con las especificaciones técnicas provistas por el Ministerio de Defensa, estos nuevos navíos contarán con una expectativa de vida útil estimada en 30 años. Las autoridades enfatizaron que los buques de propulsión nuclear poseen capacidades operativas, de velocidad y de autonomía bajo el agua significativamente superiores a las de los tradicionales submarinos diésel, lo que potenciará al máximo los esquemas de patrullaje surcoreanos.

El plan de defensa de Seúl recibió un apoyo internacional luego de que el gobierno de los Estados Unidos expresara su firme respaldo político y estratégico a la iniciativa. Washington se comprometió de manera formal a asistir a su aliado asiático en la transferencia de tecnologías sensibles y en el desarrollo conjunto de los sistemas de propulsión nuclear para los sumergibles.
Durante las mesas de diálogo entabladas en octubre pasado con el mandatario surcoreano Lee Jae-myung, el presidente Donald Trump planteó que los submarinos deberían ensamblarse en los astilleros de Filadelfia para dinamizar la industria de su país. No obstante, Seúl mantiene una postura firme orientada a que la fabricación se realice íntegramente en territorio surcoreano.
La urgencia estratégica detrás de esta inversión militar responde a la necesidad de proteger la soberanía del país frente a las constantes provocaciones del régimen de Kim Jong-un. El profesor Choo Jae-woo, especialista en política exterior de la Universidad Kyung Hee, argumentó que es imperativo robustecer la flota ante el desarrollo norcoreano de submarinos capaces de portar y lanzar misiles balísticos.
Más allá de los evidentes beneficios en materia de seguridad nacional y vigilancia de largo alcance, el "Proyecto Jangbogo-N" funcionará como un poderoso motor de expansión para el complejo industrial y energético de Corea del Sur. El programa abrirá las puertas legales y técnicas al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos y militares convencionales, promoviendo tecnologías de avanzada para el tratamiento y reprocesamiento de los residuos nucleares derivados de la industria de generación eléctrica civil, optimizando la cadena de valor científico del país.
(Con información de DW e Infobae)