Una profunda consternación sacude a Bélgica tras registrarse un accidente de tránsito a primera hora de este martes 26 de mayo. Al menos cuatro personas perdieron la vida, entre ellas dos adolescentes, cuando un tren de pasajeros de la red regional arrolló a un minibús escolar en la localidad de Buggenhout, ubicada en la provincia de Flandes Oriental, al norte de la capital.
El siniestro, calificado por los servicios de emergencia como extremadamente violento, movilizó a decenas de ambulancias, helicópteros médicos y dotaciones de bomberos que debieron desplegar tiendas de campaña periciales a un costado de la vía férrea.
El balance de víctimas mortales fue confirmado de manera oficial por la Fiscalía de Flandes Oriental durante una rueda de prensa de urgencia. Los fallecidos fueron identificados como el conductor del transporte escolar, un ciudadano de 49 años; la monitora de acompañamiento, de 27 años; y dos alumnos de 15 y 12 años de edad.

Asimismo, otros cinco menores que viajaban en el vehículo resultaron con lesiones de extrema gravedad, siendo trasladados bajo código rojo a centros hospitalarios especializados de la región. El alcalde del municipio, Geert Hermans, informó horas más tarde que, tras las intervenciones quirúrgicas de emergencia, la situación de los escolares heridos se mantiene estable.
"El paso a nivel estaba efectivamente cerrado y el autobús, por razones que se desconocen y que determinará la investigación judicial en curso, forzó el paso. Había un tren que llegaba en ese preciso instante con destino a la siguiente estación, situada a un kilómetro; en esas condiciones físicas de velocidad y distancia, el impacto era absolutamente inevitable", declaró con gravedad el ministro de Transporte de Bélgica, Jean-Luc Crucke.
El siniestro se desencadenó a las 8:08 de la mañana en un punto de cruce ferroviario donde las señales acústicas y lumínicas funcionaban de manera correcta. De acuerdo con la reconstrucción preliminar presentada por la portavoz de la Policía Federal, An Berger, el minibús circulaba por una calle paralela a la línea del tren y, al realizar un giro hacia la izquierda, el chofer decidió omitir las restricciones de seguridad vial e internarse en los rieles.
El convoy de pasajeros, que transportaba a un centenar de personas, impactó de lleno la estructura del minibús, volcándolo a un costado del camino, mientras que los usuarios del tren resultaron ilesos, salvo un pasajero tratado por crisis de shock emocional.

La tragedia ha golpeado con especial dureza a la comunidad educativa de la región. Los siete menores que se encontraban a bordo del vehículo siniestrado eran alumnos del Richtpunt Campus Buggenhout, una institución de educación especial orientada a la atención pedagógica de niños y jóvenes con trastornos de conducta, afecciones emocionales y Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Representantes del centro de enseñanza manifestaron ante los medios de comunicación locales que la institución se encuentra en una jornada de luto absoluto, activando de inmediato comités de apoyo psicológico para los familiares de las víctimas y los compañeros de aula.
La Fiscalía belga ordenó la designación inmediata de un perito judicial en tráfico y especialistas de los laboratorios forenses para determinar el móvil que llevó al conductor a tomar la fatal decisión de ignorar el bloqueo. Las brigadas policiales iniciaron el levantamiento de testimonios entre los vecinos de la zona y procedieron a confiscar las cintas de las cámaras de seguridad municipales y las cajas negras del tren regional.
(Con información de El País, Euronews y DW)