Durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, reclamó la creación de un frente internacional unificado contra el crimen organizado. El mandatario calificó de inadmisible que las organizaciones delictivas coordinen sus operaciones entre países con mayor eficacia que las instituciones estatales, subrayando que las rutas del narcotráfico, la trata de personas, el lavado de dinero y la minería ilegal exigen una acción interinstitucional conjunta entre gobiernos, policías y fiscalías.
Para contrarrestar esta amenaza, Noboa planteó tres iniciativas concretas ante el organismo multilateral. La primera propone un mecanismo para rastrear y congelar flujos financieros ilícitos; la segunda busca instaurar una plataforma permanente de intercambio de información entre inteligencias financieras y cuerpos policiales; y la tercera pide que la iniciativa ONU80 priorice al crimen transnacional dentro de la prevención de conflictos, agilizando la asistencia técnica sin trabas burocráticas y bajo el respeto a la soberanía nacional.
El jefe de Estado ecuatoriano enfatizó que las mafias dejaron de ser un mero problema policial para convertirse en un riesgo directo contra la seguridad internacional. Señaló que estas estructuras sustituyen la autoridad legítima al tomar el control de territorios e instituciones públicas, además de impactar el medio ambiente mediante la destrucción minera en la Amazonía y la pesca ilegal en las proximidades de las Islas Galápagos.
La ofensiva diplomática responde al aumento de la violencia en la nación sudamericana desde 2021, derivado de disputas entre bandas locales vinculadas a organizaciones de Colombia y México por las rutas de salida de droga. Tras asumir la Presidencia a fines de 2023, el Ejecutivo desplegó a las Fuerzas Armadas junto a la Policía en tareas de seguridad interna, extendió estados de excepción y avanzó con planes para construir una megacárcel.
En 2024, el mandatario declaró un conflicto armado interno para clasificar a una veintena de grupos criminales como organizaciones terroristas. Esta estrategia incluyó operativos militares, controles en los centros penitenciarios y acuerdos de cooperación con Estados Unidos para recibir equipamiento, entrenamiento e inteligencia en la lucha contra las mafias.
En su mensaje, Noboa remarcó que las armas empleadas por estas bandas cruzan fronteras internacionales y que el dinero que las financia se blanquea lejos de donde se comete el delito. Frente a este escenario, el mandatario ecuatoriano ratificó que la lucha contra el crimen organizado exige resultados verificables a través de circuitos de cooperación logística y financiera entre las naciones.
(Con información de AP)