La cúpula de la dictadura ordenó la remoción del mayor general José Adelino Ornelas Ferreira de la Secretaría General del Consejo de Defensa de la Nación mediante la Resolución 1302 suscrita por el ministro de la Defensa, Gustavo González López, para designar en su lugar al mayor general Jesús Rafael Villamizar Gómez hasta junio de 2027.
El movimiento desplaza a un oficial de extrema confianza que pertenecía al núcleo duro del chavismo militar desde la asonada golpista del 4 de febrero de 1992. Egresado en 1986 de la promoción de oficiales de Jesús Suárez Chourio, el general ocupó puestos estratégicos donde se cruzaban el control de información y la lealtad política al régimen.
Durante su trayectoria ejerció como comandante de la Guardia de Honor Presidencial entre 2011 y 2013, custodia cercana que lo convirtió en testigo presencial de los momentos finales de la agonía de Hugo Chávez en La Habana y Caracas. Posteriormente ocupó cargos claves en el Centro de Estudio Situacional y el Comando Estratégico Operacional.

En el ámbito internacional, el general fue sancionado por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea por violaciones sistemáticas a los derechos humanos y represión contra manifestaciones pacíficas. Sin embargo, se mantuvo como una pieza leal para la estructura de Nicolás Maduro y el aparato de inteligencia estatal durante la última década.
El militar se alineó siempre con la narrativa oficialista, llegando a evocar públicamente en discursos oficiales las últimas palabras del expresidente bolivariano y ratificando en repetidas ocasiones su subordinación a la cúpula de la tiranía frente a las presiones diplomáticas e internacionales dirigidas a restaurar la democracia.
Pese a sus manifestaciones públicas de sumisión política en actos académicos militares, la cúpula que encabeza Delcy Rodríguez decidió apartarlo definitivamente del organismo encargado de articular la seguridad y defensa nacional del régimen. La medida se suma a una serie de reestructuraciones aceleradas para aislar a la vieja guardia militar.

La salida de Ornelas de la vida activa de la Fuerza Armada simboliza el paulatino desmantelamiento de los oficiales incondicionales que acompañaron el surgimiento del proceso político para afianzar el control directo de la nueva estructura de mando. La resolución clausura así ocho años de gestión al frente del Secodena.