El Presidente Donald Trump afirmó que espera mantener nuevas conversaciones diplomáticas con representantes de Irán en los próximos días, luego de haber rechazado una propuesta de Teherán para reactivar el tránsito por el estrecho de Ormuz. El líder republicano sostuvo que las autoridades del régimen teocrático buscan alcanzar un acuerdo debido a las presiones del conflicto, pero advirtió que no dudará en reanudar las incursiones armadas para defender la seguridad nacional de Estados Unidos y sus aliados.
La oferta presentada por el gobierno iraní, supervisada por el mandatario Masud Pezeshkian y avalada por el guía supremo Mojtaba Khamenei, planteaba reabrir el paso marítimo en siete días a cambio del levantamiento de las sanciones petroleras y el cese de las operaciones navales. Sin embargo, el presidente estadounidense desestimó la iniciativa por considerarla insuficiente, reafirmando los principios del libre comercio y la libertad de navegación sin condicionamientos por parte del régimen persa.
Pese a la tensión en la zona militarizada, la Casa Blanca confirmó que las fuerzas armadas estadounidenses supervisaron el traslado de más de 20 millones de barriles de petróleo durante el fin de semana a través del canal estratégico. Fuentes del Departamento de Defensa confirmaron que el viernes por la noche se exportó un volumen récord de crudo, garantizando el suministro global frente a las maniobras de interrupción e intentos de sabotaje impulsados por Teherán.
Por su parte, el canciller iraní Abás Araqchi reiteró que la reapertura definitiva de la vía navegable permanece condicionada al cumplimiento de sus exigencias, aunque confirmó la disposición de su administración para continuar la búsqueda de una salida diplomática. Los canales de negociación indirecta se mantienen activos en Nueva York con la participación de enviados estadounidenses como Steve Witkoff y Jared Kushner, junto a la mediación oficial del gobierno de Qatar.
El rechazo de la propuesta inicial provocó la intensificación de las rondas de contacto itinerantes para modificar los borradores del acuerdo internacional. Las delegaciones buscan establecer un marco operativo que restituya la estabilidad en las rutas del Golfo Pérsico, resguardando el principio de certeza jurídica para las empresas navieras y protegiendo la soberanía nacional de las naciones involucradas frente a cualquier amenaza extremista en la región.
Las conversaciones formales entre los representantes de ambas potencias podrían reanudarse a inicios de semana para evaluar nuevas alternativas de entendimiento. No obstante, las fuerzas de defensa norteamericanas mantienen la máxima alerta en Oriente Medio para contener las acciones del gobierno iraní y salvaguardar los intereses energéticos del mercado global.
(Con información de Axios)