El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva que clasifica formalmente el fentanilo como un arma de destrucción masiva, elevando la lucha contra esta droga sintética al nivel de una amenaza prioritaria para la seguridad nacional.
La medida, anunciada durante un acto en la Casa Blanca dedicado a reconocer esfuerzos en la defensa fronteriza con México, permite movilizar recursos federales excepcionales contra el tráfico de esta sustancia. Agencias como el Departamento de Justicia, el Tesoro, el Estado y la Defensa podrán desplegar herramientas legales, financieras y operativas reservadas habitualmente para casos de terrorismo o amenazas químicas.
Trump justificó la decisión al afirmar: “Estamos clasificando formalmente el fentanilo como un arma de destrucción masiva”, y agregó que “ninguna bomba hace lo que esto está haciendo”, refiriéndose a las entre 200.000 y 300.000 muertes anuales asociadas al consumo de opioides en el país. El documento presidencial destaca el potencial de que el fentanilo sea utilizado para ataques terroristas concentrados y a gran escala.
🇺🇸🇻🇪‼️ | ÚLTIMA HORA — Mientras anunciaba la firma en el Despacho Oval de una orden ejecutiva que declara al fentanilo como arma de destrucción masiva, el Presidente Trump afirmó que los ataques en tierra contra el narcotráfico no solo comenzarán pronto, sino que “son más… pic.twitter.com/L8B0MxDLjH
— UHN Plus (@UHN_Plus) December 15, 2025
El fentanilo, un opioide sintético extremadamente potente —donde una dosis letal equivale a apenas dos miligramos (10-15 granos de sal)—, es la principal causa de muerte entre estadounidenses de 18 a 45 años. Su tráfico financia organizaciones criminales transnacionales, carteles y grupos armados, generando violencia en rutas de contrabando.
Esta reclasificación se suma a otras acciones recientes de la administración Trump, como la declaración de emergencia nacional en la frontera sur, la designación de ocho organizaciones criminales —incluyendo el Cartel de los Soles, Tren de Aragua y MS-13— como entidades terroristas, la promulgación de la ley HALT Fentanyl y la imposición de aranceles a México, Canadá y China por su rol en el flujo de precursores químicos.
La orden habilita cargos penales más severos, sanciones financieras contra redes de producción y distribución, y un mayor involucramiento del Departamento de Defensa, incluyendo posibles acciones militares para interrumpir rutas marítimas y destruir embarcaciones narcotraficantes.
Esta decisión representa una escalada en la guerra contra el narcotráfico, vinculando directamente la crisis de opioides con riesgos de seguridad nacional y terrorismo, y podría intensificar la presión sobre países involucrados en la cadena de suministro, principalmente China (precursores) y México (producción y tráfico).
