El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este miércoles durante la cumbre de la OTAN en Ankara su disposición a revaluar la designación de Siria como Estado patrocinador del terrorismo, una etiqueta que el país árabe mantiene desde 1979. Al ser consultado por la prensa sobre si planeaba eliminar dicha clasificación tras su encuentro bilateral con el presidente transitorio sirio, Ahmed al Shara, Trump respondió con un cauto "creo que sí", evitando oficializar una medida definitiva por el momento.
La declaración refleja la voluntad de la Casa Blanca de explorar un cambio profundo en las relaciones bilaterales, priorizando el pragmatismo político sobre el aislamiento diplomático que caracterizó a las décadas anteriores. Trump destacó la trayectoria de Ahmed al Shara, quien asumió la jefatura del Estado tras el desplome de la dictadura de Bashar al Assad en diciembre de 2024, y elogió sus acciones para desmantelar facciones extremistas y estabilizar el territorio.
"Es un gran líder, es respetado por todos", afirmó el mandatario estadounidense.

La apertura de Washington responde a una estrategia calculada para consolidar un frente unido que contenga la influencia iraní en la región. El gobierno de Estados Unidos ya ha desmantelado gran parte de su esquema de sanciones contra la economía siria y ha derogado la Ley César, buscando facilitar la llegada de inversiones privadas y asistencia financiera proveniente de las naciones del Golfo. No obstante, el Departamento de Estado subrayó que, si bien se busca el fin del aislamiento, el levantamiento de las restricciones contra individuos vinculados a crímenes de lesa humanidad de la era Assad sigue siendo un punto innegociable de la política estadounidense.
La diplomacia de la administración Trump busca, asimismo, incentivar un papel más activo de Damasco en la pacificación de las fronteras regionales. El presidente estadounidense ha dejado entrever en repetidas ocasiones su interés en que el gobierno de Al Shara contribuya a neutralizar las operaciones de milicias alineadas con Teherán, una propuesta que, por ahora, el mandatario sirio ha manejado con cautela para evitar involucrar a su país en nuevos conflictos externos.
A pesar del optimismo exhibido por la delegación estadounidense en Turquía, la retirada formal de Siria de la "lista negra" del Departamento de Estado requiere un proceso técnico complejo que debe certificar, sin lugar a dudas, que el país ha cesado todo apoyo a actividades terroristas. Con el aval de Washington para normalizar las transacciones financieras y la prometida apertura comercial, el gobierno de Al Shara encara el desafío de transformar un pasado de conflicto en una nueva era de soberanía y desarrollo. Por ahora, las palabras de Trump se interpretan más como una declaración de intenciones que como una rúbrica final.
(Con información de Reuters y Europa Press)