El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá este jueves 15 de enero de 2026 en la Casa Blanca a la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, en un encuentro que representa un giro significativo en la política exterior estadounidense hacia Venezuela tras la captura del exdictador Nicolás Maduro.
La reunión se produce apenas diez días después de la operación militar estadounidense en Caracas que culminó con la detención de Maduro y su esposa Cilia Flores, un hecho que generó un vacío de poder y abrió una etapa de profunda incertidumbre política, económica y social en el país caribeño.
Desde entonces, Delcy Rodríguez fue designada como presidenta interina del gobierno chavista, mientras Washington mantiene contactos simultáneos con distintos actores internos y externos para definir escenarios de transición y gobernabilidad. La cita con Machado se inscribe precisamente en ese proceso de redefinición estratégica.
María Corina Machado ha sido durante años una de las voces más firmes en la denuncia internacional de las violaciones sistemáticas de derechos humanos en Venezuela, así como en la exigencia de liberación de presos políticos. En las últimas semanas, la administración Trump ha condicionado su apoyo a gestos concretos en esta materia, aunque las excarcelaciones —como las 24 confirmadas en la madrugada del lunes— han sido parciales y graduales.
🇺🇸🇻🇪‼️ | ÚLTIMA HORA — El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se reunirá este jueves en la Casa Blanca con la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, según confirmó un funcionario de la Casa Blanca. pic.twitter.com/Y3bd2JDZJ3
— UHN Plus (@UHN_Plus) January 12, 2026
La líder opositora llega a Washington tras una intensa gira diplomática. Este lunes sostuvo un encuentro con el papa León XIV en el Vaticano, donde expuso la situación de los detenidos políticos y solicitó respaldo para quienes aún permanecen privados de libertad sin garantías judiciales.

El vínculo entre Trump y Machado ha sido objeto de atención desde el inicio de la crisis. Tras la captura de Maduro, el presidente estadounidense evitó un respaldo público inmediato a Machado como figura central de la transición, indicando que era necesario evaluar su rol en el nuevo escenario. Sin embargo, en declaraciones posteriores reconoció la importancia de mantener un diálogo directo con ella para analizar su posible participación en la reorganización institucional del país.
La reunión también coincide con el momento en que Estados Unidos revisa su postura económica hacia Venezuela. Trump anunció recientemente la suspensión de una segunda ronda de ataques militares, en respuesta a señales de cooperación desde Caracas y a las liberaciones parciales de presos políticos. Al mismo tiempo, la Casa Blanca continúa explorando alternativas para la reconstrucción del país, con especial énfasis en el sector energético.
Grandes compañías petroleras internacionales han expresado dudas sobre invertir en Venezuela debido a la persistente inestabilidad política y la falta de seguridad jurídica, pese a las promesas de protección y supervisión directa por parte de Washington.
En paralelo, la crisis venezolana sigue generando impactos regionales de gran magnitud. La mayor ola migratoria del hemisferio continúa presionando a países de América Latina y el Caribe, mientras Estados Unidos evalúa mecanismos de cooperación para mitigar los efectos humanitarios y económicos del colapso del país.
Aunque el encuentro del jueves no anticipa anuncios formales ni definiciones inmediatas, se perfila como un paso relevante en el rediseño de la estrategia estadounidense hacia Venezuela. En un escenario aún volátil y abierto, el diálogo directo entre Trump y Machado refleja el interés de Washington por incorporar las perspectivas de la oposición democrática mientras se delinean posibles caminos hacia una transición política con respaldo interno e internacional.
