Un dron de procedencia rusa se estrelló durante la madrugada de este viernes contra un bloque residencial en la ciudad de Galati, en Rumania, provocando heridas a una mujer de 51 años y a un niño de 14 años. Las asistencias médicas confirmaron que las víctimas sufrieron lesiones leves derivadas de la explosión, lo que las convierte formalmente en los primeros civiles heridos en territorio de la Alianza Atlántica por causa de las acciones bélicas de Moscú.
El artefacto militar impactó de forma directa en el décimo piso de la estructura de apartamentos en torno a las 2:00 de la mañana, provocando una violenta deflagración y un incendio que obligó a la evacuación inmediata de unas 70 personas que dormían en el inmueble.

La gravedad del suceso y el estado de los heridos provocaron una respuesta diplomática internacional frente a las repetidas transgresiones a la soberanía por parte del Kremlin. Desde Madrid, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, condenó el incidente mediante un pronunciamiento oficial, le siguieron representantes de las cancillerías de Alemania y el Reino Unido calificando de intolerable y sumamente peligrosa la temeridad con la que actúa la Federación Rusa, advirtiendo que la alianza está preparada para intervenir en la protección de cada rincón del territorio soberano de sus miembros.
El Ministerio de Defensa de Rumania catalogó las maniobras de la aviación rusa como una escalada de hostilidades totalmente irresponsable y una violación flagrante del derecho internacional. Los altos mandos explicaron que la aeronave no tripulada formaba parte de una flotilla enviada por el Kremlin para sabotear puertos civiles ucranianos ubicados en el Danubio, pero fue desviada y monitoreada por los radares de defensa en trayectoria hacia el casco urbano de Galati, una localidad de casi 220.000 habitantes.

El presidente de Rumania, Nicusor Dan, justificó la determinación de no proceder al derribo del artefacto en pleno vuelo debido a que las circunstancias tácticas del momento impedían garantizar la destrucción de la carga explosiva sin comprometer aún más la integridad física de la población. Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se puso en contacto directo con las dependencias de Bucarest para coordinar los protocolos de contingencia y acelerar el envío de sistemas tecnológicos de intercepción antidrones requeridos con urgencia en Europa del Este.
Ante este escenario, el mandatario rumano convocó con carácter de urgencia al Consejo Supremo de Defensa Nacional con la finalidad de establecer una estrategia coordinada de respuesta política y acudir ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para denunciar los hechos. Asimismo, la Inspección General de Situaciones de Emergencia de la región mantiene bajo estricto cordón de aislamiento el perímetro afectado para que los ingenieros evalúen si la detonación completa del dron ruso comprometió de manera irreversible la estabilidad estructural del edificio de apartamentos.
(Con información de El País)