Las Fuerzas Armadas de Ucrania ejecutaron durante la pasada noche un masivo ataque con drones kamikaze que golpeó con éxito infraestructuras energéticas clave en el sur de la Federación Rusa, provocando incendios en una de las refinerías más importantes de la región de Krasnodar y en depósitos de hidrocarburos situados en la provincia de Rostov, a orillas del mar de Azov.
El impacto de mayor relevancia estratégica se localizó en el distrito de Séverski, dentro del krai de Krasnodar, donde las aeronaves no tripuladas lograron evadir los sistemas de defensa aérea para estrellarse contra la refinería de Ilski (también conocida como Ilyinski). El servicio de prensa del Gobierno local confirmó a través de su canal de Telegram el inicio de un incendio de grandes proporciones en el complejo, el cual está directamente vinculado a la red estatal Transneft, operadora del mayor sistema de oleoductos del mundo.

De forma simultánea, la ofensiva aérea afectó gravemente a la vecina región de Rostov en el Don. El gobernador local, Yuri Sliúsar, informó mediante la red social MAX que el ataque provocó incendios masivos en dos depósitos de almacenamiento de productos derivados del petróleo en la ciudad de Azov y afectó de forma directa la terminal portuaria de Taganrog. Adicionalmente, las autoridades notificaron daños estructurales en un edificio administrativo de la localidad de Kagalnik y la caída de fragmentos de metralla en zonas residenciales, aunque los datos preliminares de los servicios de rescate descartan la existencia de muertos o heridos entre la población civil.
Esta nueva incursión se enmarca en una campaña por parte de la Fuerza Aérea ucraniana contra el entramado petrolero ruso, la cual ha comenzado a pasar una factura a la economía interna de Moscú. La destrucción recurrente de plantas de procesamiento y centros de acopio ha generado desabastecimiento en múltiples provincias, obligando a los gobiernos regionales y a las compañías energéticas a imponer restricciones y límites diarios a la compra de gasolina y gasoil, lo que se traduce en prolongadas colas de conductores en las estaciones de servicio.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia emitió un balance oficial en el que aseguró que sus baterías antiaéreas e instalaciones de guerra electrónica lograron interceptar y destruir un total de 376 drones ucranianos durante la madrugada. Según el parte militar del Kremlin, las operaciones de interceptación se extendieron a lo largo de 13 regiones de la federación, incluyendo zonas fronterizas como Bélgorod, Briansk y Kursk, la provincia de Moscú, áreas del noroeste como Leningrado y Pskov, y el territorio ocupado de la península de Crimea.
El recrudecimiento de los ataques aéreos transfronterizos evidencia la determinación de Ucrania de trasladar el costo del conflicto al interior del territorio ruso, debilitando las líneas de suministro de combustible que abastecen a las tropas del frente. Mientras Kiev consolida su capacidad de producción de drones de largo alcance para golpear la retaguardia de su adversario, las autoridades rusas se ven forzadas a redoblar la protección de sus complejos industriales.
(Con información de DW e Infobae)