Venezuela se convirtió en el país que más ha incrementado sus exportaciones petroleras hacia los Estados Unidos durante 2026, registrando el mayor crecimiento de volumen entre todos los proveedores internacionales del mercado norteamericano y superando ampliamente a los demás miembros de la OPEP.
De acuerdo con las cifras oficiales de la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA), entre enero y agosto de 2026 los envíos venezolanos alcanzaron un total acumulado de 127,54 millones de barriles, en comparación con los 37,96 millones reportados en el mismo periodo de 2025. Este ascenso representa un incremento neto de 89,58 millones de barriles, equivalente a un despegue comercial del 236%. Solo en agosto, las ventas tocaron los 21,94 millones de barriles, sellando un salto interanual del 1.720% y afianzando a Venezuela en el segundo lugar de la lista global de suplidores energéticos de Washington.
El restablecimiento institucional del comercio de hidrocarburos (posibilitado tras la intervención militar estadounidense de enero de 2026 que puso fin al régimen de Nicolás Maduro y la flexibilización integral de sanciones bajo el gobierno de transición) ha brindado el marco legal y de seguridad jurídica para que la industria energética nacional recupere sus niveles históricos de producción y distribución en el mercado libre.
Retorno de grandes refinerías y diversificación de derivados
El repunte exportador ha estado acompañado por una acelerada ampliación de la cartera de clientes en el sector refinador estadounidense, pasando de 7 compradores en 2025 a 12 corporaciones en 2026. Las adquisiciones son encabezadas por el gigante Valero con 44,31 millones de barriles, seguido de Phillips 66 (15,26 millones), Chevron (14,74 millones) y la estatal estadounidense Paulsboro Refining. Destaca como hito histórico el regreso operativo de Citgo, que volvió a procesar crudo venezolano tras años de parálisis regulatoria, acumulando 14,54 millones de barriles en lo que va de año.
Del volumen total exportado, el 88,3% correspondió a petróleo crudo pesado (112,62 millones de barriles), indispensable para la dieta de las refinerías del Golfo de México, mientras que el 11,7% restante comprendió derivados pesados, aceites no terminados, propano y un incremento del 969% en combustible para aviación.
El rendimiento energético de la nación no solo duplica el incremento registrado por Canadá en el mismo lapso, sino que reinserta a la industria petrolera venezolana dentro del circuito comercial de las democracias occidentales.
(Con información de Banca y Negocios)