La Oficina de Control de Activos Extranjeros autorizó transacciones con PDVSA para frenar la volatilidad de precios causada por el conflicto en Irán. Esta medida, bajo la administración de Donald Trump, busca reactivar el sector energético tras reconocer a Delcy Rodríguez como presidenta interina. La licencia general pretende estabilizar el mercado e incentivar inversiones extranjeras en la infraestructura del país sudamericano.

El giro político ocurre tras la detención de Nicolás Maduro en enero de 2026 y el restablecimiento de relaciones diplomáticas el 16 de marzo. La reapertura de la embajada en Caracas permite la supervisión directa del Tesoro sobre las exportaciones de hidrocarburos. Los ingresos se canalizarán por cuentas controladas para destinarlos a la reconstrucción económica nacional.
La autorización permite a contratistas estadounidenses rehabilitar refinerías y el sistema eléctrico, sectores críticos afectados por años de desinversión. Con el barril Brent en 103,7 dólares, Washington busca suministros alternativos ante las restricciones en el estrecho de Ormuz. El esquema incentiva capital en minería y energía bajo supervisión internacional.
Empresas ya establecidas podrán ampliar operaciones comerciales y financieras sin las limitaciones de las sanciones previas. El Tesoro enfatizó que esta apertura beneficia la seguridad energética del hemisferio y reduce la dependencia del Medio Oriente. La medida es parte de un rediseño económico integral para recuperar la producción a corto plazo.

Gigantes como Chevron, BP, Shell, Eni y Repsol ya han recibido licencias específicas para producir y exportar crudo y gas. Los contratos serán revisados cada 90 días por los departamentos de Estado y Energía para asegurar el cumplimiento normativo. Estas empresas buscan recuperar deudas históricas mediante el intercambio de hidrocarburos por inversión en campos maduros.
Firmas de servicios como Halliburton, SLB, Baker Hughes y Weatherford también han sido habilitadas para modernizar la infraestructura obsoleta del país. Su labor se centrará en la reparación de pozos en la Faja del Orinoco y en la estabilización de la red eléctrica nacional. Estas operaciones son consideradas esenciales para alcanzar la meta de producir 1,5 millones de barriles diarios este año.
El mercado internacional ha reaccionado con cautela, esperando que el flujo constante de crudo venezolano ayude a moderar los precios globales. Sin embargo, la OFAC mantiene prohibiciones estrictas sobre transacciones que involucren a entidades de Rusia, Irán, China o Corea del Norte. La estrategia estadounidense prioriza la creación de un corredor energético seguro y transparente en el continente americano.
La licencia permite además la exportación directa de fertilizantes venezolanos hacia Estados Unidos para apoyar la productividad de los agricultores norteamericanos. Esta medida busca reducir los costos de los insumos agrícolas que se habían disparado debido a la inestabilidad en las rutas comerciales del Mar Rojo. El Tesoro considera que el suministro venezolano es vital para la seguridad alimentaria de la región.
Las nuevas directivas estipulan que cualquier contrato firmado bajo este marco debe regirse estrictamente por la jurisdicción y tribunales de Estados Unidos. Se prohíben explícitamente los pagos en oro o canjes de deuda que no hayan sido pre-aprobados por la administración de Washington. Este control busca garantizar que el proceso de transición política en Venezuela mantenga una trayectoria de transparencia financiera.