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EE. UU. demanda a la WPATH por engañar a padres y promover procedimientos transgénero en menores sin aval científico

La Comisión Federal de Comercio (FTC) y cuatro estados acusan a la organización de fabricar "consensos de expertos" con fines de lucro y ocultar secuelas físicas. Memorandos internos revelan que los líderes admitían en privado "muchas lagunas en la investigación" sobre los tratamientos aplicados

EE. UU. demanda a la WPATH por engañar a padres y promover procedimientos transgénero en menores sin aval científico
Edificio de la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (FTC).

La Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (FTC), en alianza con los fiscales generales de los estados de Texas, Alaska, Iowa y Nebraska, presentó una demanda formal contra la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero (WPATH). El recurso judicial acusa al organismo de violar las leyes de protección al consumidor al publicitar y validar afirmaciones falsas, engañosas y sin sustento científico sobre la supuesta seguridad, eficacia y necesidad de los servicios y procedimientos de cambio de género en niños y adolescentes, incluyendo bloqueadores de la pubertad, hormonas cruzadas y cirugías irreversibles.

De acuerdo con la denuncia radicada ante el Tribunal de Distrito de los EE. UU. para el Norte de Texas, la WPATH operó durante años como una corporación de fachada científica orientada a maximizar los beneficios financieros de sus propios miembros clínicos, quienes se lucran directamente de la venta de estos servicios en menores. La FTC argumenta que la organización promocionó sus influyentes "Estándares de Atención" (Standards of Care) bajo la etiqueta de "opinión experta basada en evidencia", forzando a las compañías de seguros a dar cobertura a los costosos procedimientos y conduciendo a miles de médicos a repetir consignas infundadas a familias vulnerables.

El núcleo del fraude que imputa el Gobierno federal radica en el ocultamiento deliberado de información médica crítica y de los daños permanentes causados en la salud de los niños. La demanda alega que la WPATH censuró deliberadamente la divulgación de severas complicaciones duraderas sufridas por menores, las cuales incluyen dolor pélvico crónico, limitaciones y dolores vocales, dolor eréctil y clitoridiano, incontinencia urinaria, incapacidad permanente para alcanzar el orgasmo y esterilidad irreversible. Además, los reguladores señalan que en su guía de 2022, la WPATH eliminó por completo los requisitos de edad mínima para cirugías agresivas como la mastectomía doble (extirpación de mamas) y la penectomía (remoción del pene) sin contar con ninguna justificación científica comprobable.

Graham Linehan posa con una pancarta que dice "No existen los niños transgénero" frente al Tribunal de Magistrados de Westminster en Londres (Dan Kitwood/Getty Images)

Las lapidarias admisiones en los memorandos internos

La pieza central del litigio la constituyen los propios archivos privados de la WPATH, desenterrados durante la investigación de la administración de Donald Trump. La denuncia cita un memorando estratégico de 2023 redactado por el Dr. Eli Coleman, autor principal de los estándares de la organización, en el que confiesa textualmente: "Todos somos dolorosamente conscientes de que existen muchas lagunas en la investigación que respaldan nuestras recomendaciones". Asimismo, se exponen declaraciones de la Dra. Amy Tishelman, jefa del capítulo infantil, quien admitió ante medios públicos que no existía una "base de investigación" establecida para definir las evaluaciones clínicas de los jóvenes en estas materias.

"Los niños, pero de manera muy especial sus padres, deben contar con información completa, transparente y veraz al tomar decisiones sobre la adquisición de servicios médicos", sentenció el presidente de la FTC, Andrew N. Ferguson.

El expediente judicial desborda de testimonios sobre los métodos de presión psicológica aplicados en los hospitales estadounidenses. Los fiscales generales de los estados demandantes denunciaron que la WPATH instaló entre los clínicos la directriz de preguntar de forma inquisitorial a los padres dudosos si "preferían tener una hija viva o un hijo muerto". La demanda sostiene que esta afirmación, que cataloga los protocolos de cambio de sexo como una intervención "salvadora de vidas", carece por completo de evidencia científica competente o fiable que sugiera que el suministro de potentes fármacos o las intervenciones quirúrgicas reduzcan el riesgo real de suicidio en menores con disforia de género.

Reacciones del sector médico y defensa de las directrices

El impacto de la demanda se extiende a todo el andamiaje de la salud en EE. UU., dado que las guías de la WPATH sirven de base para los protocolos de la Sociedad de Endocrinología, la Academia Estadounidense de Pediatría y la Asociación Médica Estadounidense. Kurt Miceli, director médico de la organización de ética médica Do No Harm, aplaudió la intervención federal señalando que la WPATH manipuló la práctica médica para favorecer intereses ideológicos y económicos particulares, promoviendo de manera ilegal protocolos que alteran la vida de los niños y que han causado un daño considerable e irreparable en miles de menores de edad.

Por su parte, fiscales como Ken Paxton de Texas afirmaron que se defenderá la integridad de los menores frente a intervenciones irreversibles que dejen consecuencias físicas de por vida. Aunque la WPATH rechazó las acusaciones tildándolas de "políticamente motivadas" y defendió que sus guías se han desarrollado de forma responsable durante más de cincuenta años, el caso quedará ahora bajo la resolución definitiva de los tribunales federales de Texas.


(Con información de la Federal Trade Commission y Fox News)

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