En el marco de la sexta noche consecutiva de incursiones aéreas, las fuerzas armadas de los Estados Unidos concentraron sus ataques en inutilizar la infraestructura de transporte del sur de Irán, logrando la destrucción total de varios puentes clave en la provincia costera de Hormozgán. La operación militar, ejecutada bajo las órdenes del presidente Donald Trump, marca una agresiva transición en la campaña aliada hacia el desmantelamiento de las redes de comunicación terrestre para obligar a Teherán a ceder el control del Estrecho de Ormuz.
🇺🇸🇮🇷‼️ | Estados Unidos cumplió la advertencia del Presidente Donald Trump y destruyó varios puentes clave en Irán durante su última ofensiva nocturna, asestando un duro golpe a la infraestructura estratégica del régimen iraní. pic.twitter.com/gxo9jBwhjh
— UHN Plus (@UHN_Plus) July 17, 2026
De acuerdo con los reportes de inteligencia, las estructuras destruidas servían como arterias vitales para el traslado de armamento y suministros del régimen. Los bombardeos inutilizaron al menos cinco puentes estratégicos, destacando entre ellos los viaductos viales y ferroviarios de Bandar Khamir, así como los puentes de Gariveh y Kahurestan. Medios locales y agencias internacionales confirmaron que uno de los impactos principales derribó un tramo crítico de la autopista que une a Bandar Abbás (el puerto más importante del país) con la capital, Teherán, dejando la estructura colapsada sobre el lecho del río Shur.

La pérdida de estas conexiones de transporte representa un golpe crítico para las operaciones defensivas y de despliegue del régimen iraní. Los análisis militares occidentales apuntan a que la inutilización de los puentes no solo aísla los puertos del golfo Pérsico de los centros de mando internos, sino que también dificulta enormemente el reabastecimiento rápido de las baterías de misiles antibuque que amenazan la libre navegación comercial en la zona.
Desde Washington, portavoces de defensa recalcaron que los objetivos atacados forman parte de la infraestructura logística militar utilizada de forma directa para sostener las hostilidades navales. Por su parte, las autoridades de Teherán reaccionaron con indignación ante el derribo de los viaductos, acusando a la aviación aliada de perpetrar ataques directos contra la población y bienes de uso netamente civil. La Guardia Revolucionaria ejecutó nuevos lanzamientos de misiles contra bases aliadas en países de la región como represalia inmediata.
(Con información de The New York Post y Associated Press)