Agentes de Operaciones Aéreas y Marítimas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP), en estrecha coordinación con la Guardia Costera, interceptaron una embarcación de 27 pies con cabina que pretendía ingresar de forma ilegal a territorio estadounidense frente a las costas de Florida.
La patrulla de vigilancia aérea detectó el objetivo sospechoso en la superficie marítima, activando el despliegue inmediato de las Unidades Marítimas de Miami y Key Largo. Las fuerzas del orden lograron la detención del presunto contrabandista (un ciudadano de nacionalidad cubana) junto a 22 extranjeros indocumentados: ocho ecuatorianos, 13 ciudadanos chinos y un dominicano.
"Intentar ingresar ilegalmente a los Estados Unidos por mar es extremadamente peligroso y no pasa desapercibido. Quienes intenten estos peligrosos viajes enfrentan el arresto, el enjuiciamiento, la deportación y la posibilidad muy real de perder la vida en el mar", advierte el Director Ejecutivo de la Región Sureste, Andrés Blanco.
Tras la neutralización del barco de contrabando, las autoridades incautaron la nave y trasladaron al grupo de ilegales a bordo del guardacostas estadounidense Pablo Valent para su respectivo procesamiento legal, abriendo el camino para la deportación expedita y el juzgamiento penal del coyote.
"La frontera estadounidense se mantiene segura gracias a equipos altamente capacitados y a la coordinación interinstitucional en la aplicación de la ley. Seguimos preparados para hacer cumplir la ley federal en el mar", enfatiza la Teniente Corryn Ulrich, comandante del guardacostas Pablo Valent.
Bajo la conducción estratégica del presidente Donald J. Trump y del secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, los agentes del orden fronterizo intensifican el patrullaje por tierra, mar y aire para desarticular el negocio delictivo del tráfico humano.
(Con información de CBP Air and Marine Operations y U.S. Coast Guard)