Funcionarios de la administración Donald Trump mantuvieron discusiones secretas con el ministro del Interior venezolano Diosdado Cabello —figura dura del chavismo y uno de los hombres más temidos del régimen— meses antes de la operación militar que capturó a Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, y las comunicaciones han continuado incluso después del allanamiento, según reveló un informe exclusivo de Reuters este 17 de enero.

Cuatro fuentes familiarizadas con el asunto confirmaron que Washington advirtió repetidamente a Cabello, de 62 años, contra el uso de los servicios de seguridad bajo su control —incluyendo inteligencia militar (DGCIM), policía, fuerzas armadas y los temidos “colectivos” (milicianos armados progubernamentales)— para reprimir a la oposición venezolana.

Estas conversaciones, no reportadas previamente, son cruciales para la estrategia de Trump de estabilizar Venezuela sin generar caos. Cabello, con una recompensa de 25 millones de dólares por su captura y acusado en la misma indictment por narcotráfico que Maduro (líder del “Cartel de los Soles”), podría desestabilizar el gobierno interino de Delcy Rodríguez si decide actuar contra ella o la oposición.
Las charlas también abordaron las sanciones estadounidenses impuestas a Cabello y su indictment federal. Iniciadas en los primeros días de la actual administración Trump, se intensificaron semanas antes del raid y persisten post-captura. Cabello ha contactado directamente y a través de intermediarios, aunque no está claro si tocaron temas de gobernabilidad futura.
Cabello: el “segundo hombre más poderoso” de Venezuela
Exoficial militar y aliado histórico de Hugo Chávez, Cabello es visto como el principal ejecutor de la represión chavista: supervisa espionaje doméstico masivo y los colectivos, usados para atacar manifestantes. Aunque no es aliado cercano de Rodríguez, ha jurado públicamente lealtad al interinato y supervisa las liberaciones de presos políticos —proceso lento, con solo decenas confirmadas por Foro Penal pese a cientos aún detenidos.
Washington lo considera un factor pivotal: clave para mantener la estabilidad y acceso a las reservas petroleras de la OPEP (la mayor del mundo), pero con historial de rivalidad con Rodríguez, quien instala leales para blindarse mientras cumple demandas de EE.UU. en producción de crudo.
🇺🇸🇻🇪‼️ | Según reveló Reuters, Estados Unidos mantuvo conversaciones secretas con Diosdado Cabello, el “número dos del chavismo”, meses antes del operativo en Venezuela. El dato expone que los canales con el poder real del régimen estaban abiertos mucho antes de la acción,… pic.twitter.com/N8HJeMkefq
— UHN Plus (@UHN_Plus) January 17, 2026
Elliott Abrams, exrepresentante especial de Trump para Venezuela, afirmó: “Si y cuando [Cabello] se vaya, los venezolanos sabrán que el régimen ha empezado realmente a cambiar”.
Contexto post-raid y críticas internas
Tras la captura de Maduro (trasladado a Nueva York), analistas y republicanos como la congresista María Elvira Salazar cuestionaron por qué no se detuvo también a Cabello, “probablemente peor que Maduro y Delcy”. Cabello denunció la “intervención yanqui” pero ha reducido registros de allanamientos y búsquedas en checkpoints.
Trump ha elogiado a Rodríguez como “linchpin” de su plan post-Maduro, pero depende de Cabello para evitar un vacío de poder. Fuentes en Caracas y Washington indican preocupación por que desate represión si siente amenazado.
La Casa Blanca y el gobierno venezolano no respondieron a solicitudes de comentario. Estas revelaciones subrayan la delicada balanza de Trump: negociar con hardliners chavistas para acceder al petróleo (inversión de 100.000 millones prevista) mientras presiona por transición democrática, liberaciones de presos y control del narcotráfico. Si Cabello coopera, estabiliza el interinato; si no, podría ser el próximo objetivo, como advirtió EE.UU.
