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El cabecilla del régimen de Irán desembarca en Pakistán para coordinar el pacto firmado con Washington

Masud Pezeshkian arribó a Islamabad con el objetivo de coordinar la agenda diplomática tras el polémico Memorando de Entendimiento. El acuerdo, que premia al estado patrocinador del terrorismo con un multimillonario fondo

El cabecilla del régimen de Irán desembarca en Pakistán para coordinar el pacto firmado con Washington
El presidente de Irán viaja a Pakistán para coordinar la agenda diplomática tras el acuerdo alcanzado con Estados Unidos (REUTERS/ARCHIVO)

El presidente de la teocracia iraní, Masud Pezeshkian, arribó este martes a Pakistán con el objetivo de amarrar los hilos diplomáticos y asegurar los beneficios derivados del memorando de entendimiento firmado con la administración de Estados Unidos. Acompañado por su ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, el líder del estado terrorista busca coordinar con las autoridades de Islamabad —que actuaron como mediadores en el conflicto— los alcances de un pacto que supuestamente busca el cese de hostilidades en Medio Oriente, pero que en la práctica debilita la posición de Occidente.

La comitiva de la República Islámica incluyó en su agenda reuniones clave con los titulares del Senado, la Asamblea Nacional y el ministro de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar, una pieza fundamental en las negociaciones secretas que facilitaron el acercamiento entre Teherán y la Casa Blanca. De acuerdo con el comunicado de la Cancillería local, las conversaciones bilaterales intentarán “profundizar la cooperación en comercio, energía y seguridad fronteriza”, un movimiento que expertos interpretan como un intento desesperado de Irán por romper su aislamiento financiero internacional.

REUTERS/ARCHIVO

Esta es la segunda visita que el mandatario extremista realiza a territorio paquistaní desde que asumió el control del Ejecutivo en julio de 2024, evidenciando la urgencia del régimen por consolidar un cordón de conectividad regional que le permita oxigenar su economía bloqueada y legitimar su agenda de influencia.

Por su parte, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, iniciará este mismo martes una gira de emergencia de tres días por Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin, con la difícil tarea de intentar calmar y convencer a los aliados tradicionales del Golfo sobre las bondades del acuerdo preliminar entregado a Teherán la semana pasada. Según confirmó el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, el jefe de la diplomacia estadounidense participará en Baréin en una sesión extraordinaria del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para abordar la seguridad en el estrecho de Ormuz.

La capitulación ante las exigencias de la tiranía chiita ha desatado una profunda ola de desconfianza y crispación entre las monarquías suníes del Golfo, las cuales identifican dos letales puntos ciegos en el borrador que amenazan su propia supervivencia. El texto estipula la creación de un descomunal fondo de reconstrucción para Irán dotado con USD 300.000 millones, al tiempo que omite de manera deliberada cualquier referencia o exigencia explícita respecto al desmantelamiento del arsenal de misiles balísticos del régimen.

La vulnerabilidad de la región es máxima, considerando que las naciones que albergan las bases militares estratégicas de Estados Unidos han sufrido cruentos ataques con drones y proyectiles teledirigidos en los últimos meses, operaciones ejecutadas por los tentáculos operativos de Teherán. Mientras Rubio intenta contener los daños políticos en el Golfo, la Casa Blanca mantiene en marcha la maquinaria técnica del acuerdo mediante el despliegue del vicepresidente J. D. Vance, quien lideró en Suiza una discreta ronda de tratativas junto a los mediadores internacionales.


(Con información de Infobae)

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