El cerco económico y político de los Estados Unidos sobre la dictadura comunista de Cuba se ha profundizado. Bajo las directrices del presidente Donald Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio, formalizó el pasado jueves la imposición de severas sanciones financieras contra la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET).
Esta medida está amparada en la Orden Ejecutiva 14404, la cual congela de inmediato todos los bienes e intereses patrimoniales de la compañía bajo jurisdicción norteamericana y prohíbe cualquier transacción comercial o financiera con la entidad, la cual controla activos estratégicos que fueron expropiados ilegalmente a propietarios estadounidenses en el pasado.
🇺🇸🇨🇺‼️ | Las autoridades de Miami-Dade revocaron el permiso comercial de Vanguard Energy, empresa que planeaba enviar combustible a Cuba utilizando instalaciones de CUPET, la petrolera estatal controlada por la dictadura. La decisión se produjo pocas horas después de que la… pic.twitter.com/tMAJ5yof4G
— UHN Plus (@UHN_Plus) June 12, 2026

Rubio denunció que la cúpula castrista ha instrumentalizado la energía como un mecanismo de opresión social y lucro cleptocrático. Mientras las familias cubanas de a pie padecen una crisis de desabastecimiento y soportan extenuantes apagones de hasta 22 horas diarias, la élite gubernamental acapara el combustible disponible para sostener el aparato represivo de las fuerzas militares y de inteligencia.
El secretario criticó que el régimen priorice el suministro eléctrico en hoteles turísticos vacíos de gran lujo y gaste recursos en movilizar manifestantes falsos para maniobras políticas, al tiempo que la familia Castro viaja cómodamente en un jet privado.
La designación de CUPET por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro desmantela cualquier intento de vulnerar las restricciones vigentes. El anuncio corta de raíz un esquema comercial que pretendía impulsar la firma Vanguard Energy, con sede en Florida, la cual negociaba el arrendamiento de instalaciones de la estatal cubana para enviar más de 250.000 barriles de combustible por viaje.
El Departamento de Estado aclaró que la administración Trump jamás otorgó autorizaciones para dicha operación, ratificando que las sanciones federales continúan aplicando con máxima rigurosidad y sin excepciones.

Esta nueva ofensiva contra las finanzas del comunismo caribeño se suma a las sanciones impuestas el pasado 7 de mayo contra GAESA, el conglomerado militar que maneja el turismo en la isla, y contra altos jerarcas del entorno de Raúl Castro y del dictador Miguel Díaz-Canel. El ahogamiento financiero estadounidense ha provocado que navieras internacionales de gran calado suspendan de inmediato sus operaciones con puertos cubanos ante el temor de recibir sanciones secundarias.
"El presidente Trump desea un nuevo futuro para el pueblo cubano con mayor libertad y oportunidades económicas y políticas. Hasta entonces, continuaremos atacando la capacidad del régimen comunista para utilizar su comercio de energía para promover su agenda corrupta y reprimir violentamente al pueblo cubano", sentenció el secretario de Estado, Marco Rubio, en sus canales oficiales.
Desde la bahía de Guantánamo, el secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, emitió una advertencia al régimen de La Habana tras recordar la reciente captura del dictador venezolano Nicolás Maduro. Hegseth aseguró que ante una eventual detención de Díaz-Canel todas las alternativas operativas permanecen bajo evaluación.
(Con información de El Tiempo y CiberCuba)