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El estado terrorista de Irán viola el pacto con Trump e insiste en bloquear el Estrecho de Ormuz con peajes ilegales

El régimen teocrático envió una delegación a Omán para imponer tarifas al comercio global, desconociendo el Memorando de Entendimiento firmado hace apenas 13 días. Donald Trump envió una misión de urgencia a Doha para intentar salvar la tregua

El estado terrorista de Irán viola el pacto con Trump e insiste en bloquear el Estrecho de Ormuz con peajes ilegales
El Presidente Donald Trump. REUTERS/ARCHIVO

El estado terrorista de Irán ha vuelto a desafiar a la comunidad internacional al desconocer el acuerdo diplomático alcanzado con Estados Unidos para garantizar la libre navegación en el Estrecho de Ormuz. A solo 13 días de haber firmado el Memorando de Entendimiento en Versalles, el régimen chiíta envió una misión técnica a Omán con el objetivo de estructurar un sistema de peaje ilegal sobre todos los buques comerciales. Esta provocación pone en jaque la tregua de 60 días y obliga al presidente Donald Trump a evaluar una inminente respuesta militar para restaurar el orden en el Golfo Pérsico.

La Casa Blanca observa con extrema desconfianza las maniobras de Teherán, que busca utilizar el chantaje marítimo para financiar sus operaciones de desestabilización regional. El punto 5 del memorando firmado por ambas naciones exige taxativamente que la teocracia garantice el paso seguro y sin cargos de las embarcaciones civiles.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi (REUTERS/Thaier Al-Sudani/Archivo)

Pese a la claridad del texto, el canciller iraní, Abbas Araqchi, lanzó una dura advertencia al asegurar que "la responsabilidad sobre el estrecho recae en la República Islámica" y que no aceptarán interferencias de ninguna otra potencia extranjera.

Ante la gravedad de la situación, Trump ordenó el despliegue inmediato de su enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, y de su yerno Jared Kushner hacia Doha, Qatar. El mandatario estadounidense busca agotar los canales diplomáticos antes de ordenar una contraofensiva armada, consciente de que un cierre prolongado de Ormuz dispararía los precios internacionales del crudo. Sin embargo, los canales de comunicación parecen rotos debido a la duplicidad del régimen, cuyo portavoz, Esmaeil Baghaei, desmintió cínicamente una reunión formal con los enviados de Washington.

El conflicto de fondo evidencia las posturas irreconciliables entre una superpotencia que defiende el derecho internacional y una dictadura islámica que utiliza la piratería estatal. Mientras que la delegación norteamericana exige que el régimen libere la vía marítima y desmantele por completo su programa nuclear, los emisarios del líder supremo, Mojtaba Khamenei, se limitan a exigir que se les descongelen millones de dólares bloqueados en cuentas qataríes. Esta intransigencia ha estancado las discusiones técnicas, que de momento no registran avances significativos.

Mojtaba Khamenei, líder religioso de Irán. REUTERS/ARCHIVO

La viabilidad del pacto de Versalles pende de un hilo y la paciencia de la administración republicana se agota frente a las constantes dilaciones del extremismo islámico. Expertos en seguridad en Washington advierten que concederle a Irán el derecho de cobrar aranceles en aguas internacionales equivaldría a legitimar la extorsión de un estado terrorista. Si las conversaciones bilaterales de esta semana en Doha fracasan de forma definitiva, la Casa Blanca se verá obligada a desplegar la Flota de la Marina para liberar los corredores comerciales por la fuerza.

Para el presidente Trump, el factor tiempo es crucial debido a las elecciones legislativas de medio término que se celebrarán el próximo noviembre en su país. Un incremento descontrolado en el precio de los combustibles domésticos le otorgaría un fuerte argumento electoral a la oposición de izquierda, encarnada por el Partido Demócrata. Por esta razón, el ala conservadora del Congreso presiona para que no se extienda la tregua de 60 días si Teherán insiste en mantener su asedio económico sobre Occidente.

La comunidad internacional aguarda con expectación el desenlace de la cumbre en Qatar, considerada la última oportunidad para evitar una guerra abierta en el golfo. Los países ribereños aliados de Estados Unidos temen que el avance de la influencia chiíta en Omán termine por asfixiar las rutas del petróleo hacia los mercados europeos y asiáticos. La firmeza de la Casa Blanca en las próximas horas determinará si prevalece el imperio de la ley internacional o si el régimen de Teherán consigue imponer su agenda de terror y monopolio marítimo.


(Con información de Infobae)

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