El Fondo Monetario Internacional acordó un paquete de financiamiento por 1.900 millones de dólares para Bolivia mediante el Servicio Ampliado del FMI. El programa a tres años apoyará las reformas macroeconómicas impulsadas por la administración del presidente Rodrigo Paz. La medida está orientada a solucionar los problemas en la balanza de pagos tras el agotamiento del modelo previo.
La llegada de los recursos internacionales permitirá canalizar financiamiento complementario del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo. Las autoridades proyectan estructurar un respaldo financiero global superior a los 5.000 millones de dólares durante el ciclo del programa. El respaldo multilateral busca reconstruir las reservas de divisas dañadas por la crisis.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, destacó la confianza generada por el plan de ajuste fiscal y la eliminación del financiamiento monetario al déficit. La operación contará con cuatro años de gracia y tasas de interés competitivas entre el 4% y 4,5%. Las autoridades confirmaron que el acuerdo no incluyó exigencias impositivas externas sobre el presupuesto nacional.

El país andino enfrentaba severos desequilibrios macroeconómicos caracterizados por caídas en la producción petrolera y elevados índices inflacionarios. Las distorsiones fueron heredadas tras veinte años de administraciones de izquierda que mermaron la competitividad del aparato productivo. La nueva gestión busca corregir el deterioro institucional para devolver la certidumbre económica.
El presidente Rodrigo Paz ha debido afrontar la resistencia de la oposición encabezada por el expresidente Evo Morales, actualmente prófugo de la justicia. Las violentas protestas y bloqueos de carreteras intentaron paralizar la actividad económica nacional durante semanas entre mayo y junio. Sin embargo, el gobierno mantiene firme la ruta de apertura y disciplina.
El plan del Ejecutivo apunta a reducir el ratio de la deuda pública sobre el Producto Interno Bruto y modernizar el régimen monetario. Las medidas estructurales priorizarán la protección social mientras se optimiza la supervisión del sector financiero y la competitividad. La disciplina fiscal resultará fundamental para consolidar la estabilidad financiera de la nación.
La aprobación del directorio del FMI consolidará el retorno de Bolivia a los mercados de capitales con criterios de eficiencia y responsabilidad. La implementación de las reformas garantizará un crecimiento económico sostenible y libre de controles estatistas. El orden institucional será la base para proteger los ingresos de la población a largo plazo.
(Con información de AFP y EFE)