El Gobierno de Bolivia anunció la consolidación de una fase de "estabilidad" y "crecimiento" en el aparato productivo nacional, como resultado directo de la ejecución de un paquete de 30 medidas de contingencia económica desplegadas entre los meses de diciembre y julio. Este paquete de reformas fue ratificado por el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quien enfatizó que la transformación estructural de las finanzas públicas se ha logrado asimilar de forma positiva por la ciudadanía.
La implementación de este plan de choque responde a la urgencia de contrarrestar el severo desgaste económico provocado por una intensa oleada de bloqueos de carreteras y huelgas generales que sembraron la incertidumbre. El ministro Espinoza reivindicó la conducción política e institucional ejercida por la administración del presidente de la República, Rodrigo Paz, cuyo equipo económico diseñó la hoja de ruta actual desde antes de asumir formalmente el mandato para dar respuesta a los desabastecimientos crónicos de insumos esenciales que afectaron a múltiples regiones del país.

Dentro del compendio de normativas que han restituido la certidumbre a los agentes financieros y comerciales del país, el titular de la cartera económica enumeró varias acciones clave. Entre ellas destaca la publicación diaria y transparente de la referencia oficial para la cotización de las divisas extranjeras, la continuidad de las subvenciones estatales a los combustibles para mitigar la inflación, el incremento del salario mínimo nacional y la eliminación total de aranceles de importación para bienes estratégicos como maquinaria industrial y tecnología de vanguardia.
Un pilar fundamental para consolidar esta nueva etapa de normalización fue la reciente aprobación legislativa del proyecto de ley que modifica el Presupuesto General del Estado, un acuerdo político multipartidario que logró consensuarse con la mayoría de la Asamblea Nacional. Desde el Poder Ejecutivo subrayaron la trascendencia de este pacto parlamentario, apuntando que el logro pone fin a más de veinte años de bloqueos políticos en el seno del Legislativo.

La estabilización del panorama macroeconómico y civil se produce luego de que el país lograra encauzar una de sus crisis sociales más profundas de los últimos tiempos. La tensión escaló de manera alarmante cuando sindicatos y agrupaciones campesinas leales a Evo Morales paralizaron las principales arterias viales con más de un centenar de puntos de bloqueo en siete de los nueve departamentos de Bolivia, exigiendo la renuncia anticipada del presidente Rodrigo Paz.
El prolongado conflicto que mantuvo en vilo la distribución de alimentos y combustibles comenzó a destrabarse tras cumplir 50 días de resistencia, momento en que la Central Obrera Boliviana (COB) suscribió un acuerdo definitivo con el Gobierno. Pocas horas después de este entendimiento, el mandatario Rodrigo Paz decretó el estado de excepción para movilizar a las Fuerzas Armadas en la liberación de las rutas remanentes, forzando finalmente al sector liderado por Morales a declarar un "cuarto intermedio" en las protestas para abrir paso a la normalización económica actual.
(Con información de La Gaceta de la Iberosfera y El Demócrata)