El huracán Isaías tocó tierra el viernes por la noche cerca de Destin, en el Panhandle de Florida, registrando vientos de 169 km/h como tormenta de categoría 2. El paso del sistema meteorológico dejó un saldo de cuatro fallecidos, cortes de electricidad en casi 900.000 hogares y daños materiales generalizados desde el noroeste floridano hasta Alabama, antes de debilitarse a ciclón post tropical en su avance hacia el noreste.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) advirtió que, aunque el sistema se disipará el domingo, persisten los riesgos de inundaciones repentinas y tornados en Georgia, las Carolinas y los Apalaches del sur. Las muertes confirmadas por las autoridades locales en Florida y Alabama estuvieron vinculadas a la caída de árboles sobre viviendas y un accidente de tránsito derivado de las condiciones meteorológicas, además de un deceso por intoxicación con un generador eléctrico.
Los mayores estragos materiales se concentraron en las localidades floridanas de Pensacola, Destin, Panama City Beach y Milton, donde los vientos arrancaron techos de hoteles, complejos residenciales y centros educativos. Asimismo, el Centro de Predicción de Tormentas confirmó 13 tornados en la frontera entre Georgia y Carolina del Sur, en tanto el gobernador de Florida, Ron DeSantis, instó a la población a mantener la precaución debido a los niveles de agua acumulada.
Ante la gravedad de los acontecimientos, el presidente Donald Trump aprobó declaraciones de emergencia federal para Florida, Alabama y Georgia, autorizando el despliegue de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). Además, el mandatario estadounidense canceló su asistencia a un encuentro deportivo universitario en Tuscaloosa para no interferir con las tareas de respuesta a la catástrofe.
En el ámbito energético, el Departamento de Energía autorizó el intercambio extraordinario de hasta 15 millones de litros de la Reserva Estratégica de Petróleo para firmas como Exxon Mobil y BP America. El secretario de Energía, Chris Wright, sostuvo que la disposición busca mantener el funcionamiento de las refinerías, limitar las interrupciones en el suministro de combustible y garantizar el acceso a energía asequible.
La formación de Isaías en octubre representó el inicio de temporada más tardío para un primer huracán atlántico desde 1905, fenómeno asociado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) al impacto de El Niño. Mientras el sistema se disipa en territorio estadounidense, el Pacífico oriental registra la aproximación del huracán Simón de categoría 4 hacia las costas de México, junto al avance de la tormenta Rachel.
(Con información de Infobae)