Agentes del ICE arrestaron en Orlando al exdirector de la inteligencia brasileña, Alexandre Ramagem. El exfuncionario estaba prófugo tras ser condenado a 16 años de prisión por el intento de golpe de Estado de 2022. La detención inicial se vinculó a su situación migratoria irregular en Estados Unidos.
Ramagem dirigió la ABIN bajo el gobierno de Bolsonaro y fue sentenciado por coordinar un aparato clandestino de espionaje. La Fiscalía probó que usó recursos estatales para monitorear opositores y desacreditar el sistema electoral. Huyó en septiembre vía Guyana antes de refugiarse en Florida.

El exjefe de inteligencia afirmó sentirse "seguro" en EE. UU., alegando sufrir una persecución política. Sin embargo, Brasil formalizó su extradición en diciembre. La justicia lo considera culpable de organización criminal y abolición violenta del Estado de derecho tras la derrota electoral de Bolsonaro.
La captura de Ramagem se suma a la de otros aliados bolsonaristas en el exterior, como Carla Zambelli en Roma. También el exdirector de la Policía de Carreteras fue capturado en Paraguay. Estas acciones forman parte de una ofensiva para repatriar a los responsables de la conspiración.
Unas cincuenta personas condenadas por el asalto a los tres poderes en Brasilia escaparon hacia Argentina. Al menos un implicado obtuvo asilo, dificultando el cierre judicial de los ataques del 8 de enero de 2023. El Supremo Tribunal Federal considera esos actos la culminación de la trama.
El arresto en Florida golpea al entorno de Bolsonaro, cuyo hijo Eduardo también es investigado. EE. UU. debe decidir ahora si procesa a Ramagem por la vía de la extradición o la deportación. Sus aliados, por su parte, mantienen la intención de solicitar asilo político formalmente.
Finalmente, el arresto de Ramagem forma parte de las acciones coordinadas para capturar a los responsables del intento de golpe. Brasil tramita la repatriación de fugitivos para cerrar el capítulo judicial de uno de los episodios más graves de su historia reciente. La detención busca asegurar que los implicados enfrenten la justicia en su país.