El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó este domingo que el presidente de Rusia Vladímir Putin y el mandatario estadounidense Donald Trump podrían coincidir en noviembre durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en la ciudad de Shenzhen. La cancillería rusa indicó que el evento representa «una buena ocasión» para un acercamiento de alto nivel entre ambas potencias en el marco de la reunión que reunirá al líder chino Xi Jinping con los principales actores del área del Pacífico bajo criterios de libre comercio.
La agenda de la delegación rusa contempla de forma prioritaria una reunión bilateral entre Putin y el mandatario chino en su calidad de anfitrión del cónclave multilateral. Sin embargo, las autoridades de Moscú evitaron precisar si se estructurará una cumbre tripartita o contactos individuales con la representación de la Casa Blanca, supeditando los formatos a las negociaciones previas para resguardar las garantías de certeza jurídica en la mesa de diálogo diplomático.
En paralelo, el Ejecutivo ruso analiza la invitación formal extendida por Washington para participar en la cumbre del G20, programada para diciembre en el estado de Florida. Peskov señaló que la decisión sobre la presencia física del jefe de Estado ruso aún no está definida, aunque ratificó el compromiso de su administración de participar activamente en las comisiones de trabajo del foro económico global para discutir el equilibrio financiero y las sanciones unilaterales.
La eventual reunión entre los mandatarios transcurriría en un contexto de presión por parte de la administración republicana para frenar el conflicto bélico en Europa del Este. En recientes declaraciones tras reunirse con la cúpula ucraniana en Nueva York, el Presidente Donald Trump advirtió sobre la aplicación de aranceles de hasta el 100 % contra las naciones que adquieran hidrocarburos rusos, medida orientada a proteger la seguridad nacional e incentivar un acuerdo negociado antes de la llegada del invierno.
El cruce de posturas coincide con los canales diplomáticos habilitados entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quienes exploran un marco de entendimiento que ponga fin a las hostilidades sin alterar la soberanía nacional de los involucrados. Las resoluciones que surjan de los eventos en Asia y Norteamérica definirán las dinámicas comerciales del mercado energético global y las relaciones entre los principales bloques geopolíticos.
Las conversaciones preparatorias continuarán durante los próximos meses entre las cancillerías para fijar los términos de la agenda de trabajo. De concretarse el encuentro en Shenzhen, ambas potencias abordarán el estatus del comercio internacional y la estabilidad institucional en zonas de tensión estratégica.
(Con información de Reuters y EFE)