El papa León XIV dispuso el envío inmediato de 100.000 euros de ayuda humanitaria a Venezuela como una primera contribución de emergencia para mitigar los estragos causados por los violentos terremotos que azotaron al país. La donación del Vicario de Cristo, gestionada a través de la Limosnería Apostólica, se concretó tras mantener un contacto directo y urgente con el nuncio apostólico, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo.
Los fondos de la Iglesia Católica se canalizarán mediante las estructuras parroquiales locales para proveer de alimentos, medicinas y refugio temporal a los damnificados por el "doblete sísmico" de magnitudes 7,2 y 7,5, que ya registra un balance provisional de 188 muertos y más de 1.500 heridos.

Las diócesis eclesiásticas de la región costera e industrial del norte del país se encuentran en una situación de colapso operativo y desastre natural, según reportó el obispo de La Guaira, monseñor Pablo Modesto González Pérez. En el litoral central, epicentro de la catástrofe junto al estado Yaracuy, los movimientos telúricos provocaron la caída de muros en templos y seminarios, así como la pérdida total del servicio eléctrico y de comunicaciones.
Ante la destrucción de viviendas, el arzobispo de Caracas confirmó que las parroquias capitalinas han sido transformadas en centros de acogida y refugios humanitarios para albergar a las miles de familias que quedaron a la intemperie tras las más de 30 réplicas registradas.
La respuesta de los aliados democráticos occidentales no se hizo esperar, activando un colosal puente humanitario para despliegues de búsqueda y salvamento urbano. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, ratificó que el gobierno del presidente Donald Trump ya moviliza brigadas de rescate de élite provenientes de Fairfax y Los Ángeles para localizar a sobrevivientes atrapados bajo los escombros.
En sintonía con la Casa Blanca, el presidente chileno José Antonio Kast coordinó con Delcy Rodríguez el envío de expertos, mientras que naciones europeas como Francia y Países Bajos despacharon contingentes de rescate, ingenieros y personal sanitario especializado.
La emergencia ha motivado la movilización absoluta del multilateralismo global, encabezado por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) y el Programa Mundial de Alimentos. En el plano tecnológico, la Unión Europea activó su avanzado sistema satelital Copernicus para cartografiar las zonas de desastre y coordinar de manera eficiente el soporte logístico ofrecido por España, Italia y la República Checa. Paralelamente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció la apertura de canales de diálogo con las autoridades del gobierno de transición para evaluar mecanismos de asistencia financiera.
A la par del esfuerzo de los Estados de la región, destacadas iniciativas de beneficencia privada e iglesias de todo el continente se han sumado al soporte de la red de salud pública venezolana. El reconocido chef español José Andrés anunció la donación de un millón de dólares a través de World Central Kitchen para instalar comedores de emergencia en las barriadas más afectadas de Catia La Mar y el este de Caracas. Esta asistencia resulta crucial ante la parálisis del transporte y el cierre indefinido del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía.
(Con información de Infobae)