El Papa León XIV volvió a manifestar este domingo su profunda preocupación por la emergencia humanitaria que golpea a Venezuela, emitiendo un pronunciamiento de apoyo adicional para el país caribeño a solo días de sus primeras declaraciones oficiales. Durante el tradicional rezo del ángelus dominical desde el Palacio Apostólico, el pontífice decidió renovar sus plegarias por el descanso de los fallecidos y por el bienestar de las familias afectadas.
“Recuerdo siempre en mis oraciones a las víctimas del terremoto y a todo el pueblo venezolano; que el Señor lo sostenga en este momento tan difícil”, expresó el Santo Padre.

Las sucesivas intervenciones de la Iglesia católica ocurren en un momento en que los balances de daños no dejan de aumentar. Según los informes técnicos recopilados por las agencias de rescate sobre el terreno, los dos terremotos simultáneos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio ya acumulan un saldo trágico de 2.954 personas fallecidas y 16.592 heridas. Esta cifra sitúa al evento sísmico como uno de los desastres naturales más mortíferos del último siglo en la región.
La insistencia del pontífice en mantener el foco de atención sobre la nación sudamericana coincide con las preocupantes proyecciones de los organismos multilaterales. Zoe Brennan, portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU, alertó en su último reporte que la cifra total de ciudadanos afectados en su calidad de vida, vivienda o acceso a servicios básicos podría escalar hasta los 6,76 millones. Para las instituciones eclesiásticas locales, este dato confirma que el impacto estructural sobrepasa la primera fase de emergencia y requerirá un plan de acompañamiento a largo plazo.

Mientras el Papa eleva sus oraciones desde Roma, las labores operativas en el epicentro de la tragedia continúan enfrentándose a escenarios de extrema crudeza. En localidades de la costa como Caraballeda, los rescatistas e ingenieros civiles siguen desplegando esfuerzos entre las estructuras públicas y residenciales colapsadas, a pesar de que el paso de las horas reduce al mínimo las posibilidades de éxito.
Este recordatorio adicional de León XIV busca actuar como un catalizador para que la comunidad internacional y las organizaciones de asistencia global no disminuyan el envío de recursos y ayuda humanitaria de primera necesidad. Al ratificar que Venezuela permanece de manera fija en las intenciones y oraciones de la Santa Sede, el líder religioso reafirmó el compromiso de la red de parroquias y organizaciones católicas para seguir brindando centros de acopio y apoyo psicosocial a los millones de ciudadanos que enfrentan las secuelas materiales y emocionales del desastre.
(Con información de agencias internacionales)