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El régimen de Venezuela decreta medidas económicas mientras crecen las protestas en La Guaira por abandono

Delcy Rodríguez anunció subsidios bancarios y la prohibición de exportar materiales tras el trágico sismo. El colapso del sistema centralizado aviva el malestar de las familias que exigen el rescate de cuerpos

El régimen de Venezuela decreta medidas económicas mientras crecen las protestas en La Guaira por abandono
Delcy Rodríguez apareció secundada por su hermano, Jorge Rodríguez, y narcoministro, Diosdado Cabello. | Fuente: EFE

El régimen chavista de Venezuela anunció medidas económicas centralizadas tras el devastador doble terremoto que azotó al país hace diez días. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, detalló un subsidio hipotecario del 80% mediante la banca estatal y privada, junto a la exoneración de tasas impositivas. En una muestra de control absoluto, la administración prohibió formalmente la exportación de insumos constructivos para reorientarlos a las zonas afectadas. La medida busca contener los daños de una catástrofe que ya registra la cifra de 2.954 ciudadanos fallecidos.

REUTERS/ARCHIVO

La respuesta institucional incluyó la creación de la Misión Venezuela Renace, un macroprograma que centralizará las futuras asignaciones de recursos financieros. El plan promete un esquema de asignaciones mensuales para los damnificados, aunque el palacio presidencial evitó precisar los montos reales de los subsidios. Rodríguez también confirmó gestiones internacionales para reconstruir la infraestructura del colapsado Aeropuerto Internacional de Maiquetía. La opacidad en el manejo presupuestario profundiza la desconfianza de los sectores privados que temen nuevas confiscaciones.

Mientras los voceros oficiales difunden sus programas económicos en televisión, el descontento social se agudiza drásticamente en las comunidades del litoral central. Decenas de familias damnificadas en el estado La Guaira trancaron los accesos de Caraballeda para protestar por la escasez de ayuda humanitaria. Los vecinos denunciaron que el suministro de alimentos disminuyó y que la presencia de rescatistas bajó de forma prematura. Los manifestantes exigen el traslado a refugios seguros ante la lentitud en la recuperación de víctimas atrapadas.

La crisis de infraestructura mantiene paralizados los servicios básicos en la costa, obligando a corporaciones privadas como Digitel, Movistar y Starlink a instalar puntos de conectividad gratuita. La ministra de Transporte, Jacqueline Faría, reconoció que cuadrillas estatales ejecutan labores urgentes de asfaltado en los puentes dañados de Caraballeda. Sin embargo, plataformas de la sociedad civil denuncian que la burocracia obstaculiza el flujo de donaciones independientes dirigidas a los damnificados. La centralización alimenta las quejas por la falta de equipos pesados.

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El balance de la emergencia presentado por el parlamento sitúa en 16.592 la cantidad de personas heridas en el territorio nacional. En paralelo, organizaciones independientes estiman que la cifra de personas sin contacto familiar supera las 31.000 víctimas potenciales debido al colapso de las redes de comunicación. El saldo reporta más de 16.000 familias despojadas de sus hogares, evidenciando las fallas de las viviendas públicas del Estado. Los equipos de socorristas internacionales iniciaron su repliegue tras recibir condecoraciones oficiales.

A dos semanas de los sismos, la brecha entre los anuncios del régimen y la cruda realidad del asfalto es inocultable. Las familias trabajadoras de La Guaira continúan durmiendo en campamentos improvisados mientras esperan respuestas concretas sobre el paradero de sus seres queridos. El control discrecional sobre la entrega de carpas y raciones confirma la instrumentalización de la miseria con fines de control social. El país enfrenta su peor crisis humanitaria bajo una dirigencia que condiciona el bienestar al sometimiento del orden público.


(Con información de Infobae)

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