El ciclón tropical Lala dejó al menos una víctima mortal en un accidente vial durante sus primeras horas de tránsito cerca del archipiélago hawaiiano, según informó el gobernador Josh Green en un reporte de emergencia. La tormenta rozó el sector sur de la Isla Grande con fuertes ráfagas y lluvias extremas que provocaron cortes masivos de electricidad.
Las ráfagas causaron el desprendimiento de techos en distintas viviendas y la cancelación o retraso de casi doscientos vuelos en las terminales internacionales. Pese a no impactar de forma directa, el fenómeno provocó inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra en varios sectores del territorio. Las autoridades mantienen la alerta general ante la persistencia de las precipitaciones.
El Centro Nacional de Huracanes advirtió sobre crecidas súbitas que podrían afectar a las poblaciones ubicadas en zonas montañosas y costeras. Los vientos sostenidos alcanzaron velocidades considerables mientras el muro del ojo del sistema avanzaba lentamente hacia el oeste. La Guardia Nacional desplegó tropas para asistir a las familias perjudicadas.

El corte de servicios básicos afectó a más de ciento veinticuatro mil hogares tras la caída de árboles y tendidos eléctricos. Las autoridades de salud emitieron un comunicado advirtiendo sobre la contaminación de aguas en varias playas por el arrastre de sedimentos. El tránsito marítimo y aéreo continuará restringido hasta que mejoren las condiciones meteorológicas.
En comunidades del distrito de Kau, varias casas sufrieron daños totales por el desbordamiento de arroyos y cauces naturales. Los equipos de rescate trabajan en la remoción de escombros en las principales carreteras locales para restablecer el paso vehicular. El Ejecutivo estatal mantuvo la declaración de emergencia para canalizar recursos de asistencia inmediata.
Testimonios de residentes locales reportaron filtraciones graves y sacudidas continuas en las estructuras por las violentas ráfagas de viento. El episodio evoca antecedentes de ciclones históricos que afectaron al archipiélago en décadas pasadas con elevadas pérdidas materiales. La población permanece resguardada en refugios temporales habilitados en varios puntos de la isla.
Las autoridades de seguridad instaron a la ciudadanía a evitar el tránsito por carreteras expuestas al fuerte oleaje y las zonas boscosas. Los servicios meteorológicos monitorean el avance del ciclón hacia el oeste para determinar el nivel de riesgo en las islas menores. La vigilancia oficial se mantendrá activa durante todo el fin de semana.
(Con información de NBC News, AP y CBS News)