El presidente del Parlamento y jefe del equipo negociador de Irán, Mohamed Baqer Qalibaf, amenazó con lanzar ofensivas militares contra la infraestructura energética de todo Oriente Medio si el país no puede exportar su petróleo. Ante el Parlamento, el funcionario persa afirmó que cualquier agresión económica o militar por parte de Estados Unidos e Israel recibirá una respuesta "dura, precisa y rápida", en el marco del conflicto bélico iniciado en febrero.
Durante su intervención, Qalibaf condicionó la estabilidad de las rutas comerciales de la región a la seguridad nacional e industrial de su propia nación. El dirigente advirtió que si el régimen islámico se ve impedido de comerciar sus recursos en el mercado internacional, ningún país vecino podrá mantener sus ventas energéticas, amenazando directamente las operaciones logísticas y la navegación en el estrecho de Ormuz.
El jefe negociador rechazó las declaraciones vertidas por el presidente Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU y aseguró que el país mantendrá su postura frente a las presiones de Washington. Qalibaf enfatizó que las fuerzas armadas iraníes responderán militarmente ante nuevos ataques o bloqueos comerciales, ratificando su rechazo a ceder ante las trabas a la navegación impuestas por la alianza occidental.
Por su parte, el gobierno de Catar condenó las amenazas contra las instalaciones energéticas regionales y el comercio hidrocarburífero a través de su portavoz del Ministerio de Exteriores, Mayed al Ansari. La cancillería catarí señaló que cualquier agresión contra infraestructuras civiles representa una violación explícita al derecho internacional, al tiempo que confirmó el mantenimiento de canales diplomáticos abiertos entre la administración estadounidense y Teherán.
Las gestiones de mediación internacional continúan activas pese a que la Casa Blanca desestimó recientemente la propuesta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz bajo condiciones previas. Los países de la zona buscan evitar una escalada que comprometa las exportaciones de crudo y afecte la seguridad regional, mientras el régimen persa insiste en vincular la paz a la retirada del bloqueo militar sobre sus costas.
Las fuerzas de defensa militar e inteligencia en el Golfo Pérsico permanecen en alerta máxima ante el riesgo de que el brazo armado iraní ejecute ataques selectivos contra refinerías o buques cisterna. La tensión entre Washington y Teherán mantiene paralizadas las negociaciones diplomáticas, consolidando un escenario de incertidumbre económica para los mercados energéticos globales.
(Con información de Reuters)
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