El servicio de inteligencia MI5 del Reino Unido emitió una alerta de espionaje sin precedentes para advertir que una organización vinculada a China financia investigaciones académicas en inteligencia artificial y ciberseguridad. Según el organismo de seguridad nacional, el Instituto de Investigación de Tecnología General de China (CGTRI) actúa en representación del Ministerio de Seguridad del Estado, el servicio de inteligencia civil del régimen de Beijing.
El reporte oficial señala que más de 100 académicos británicos han participado en proyectos financiados por la entidad china sin conocer sus vínculos con el espionaje estatal. La inteligencia militar y civil británica detalló que las investigaciones abarcaban tecnologías sensibles como sistemas de comunicación encubierta y esteganografía, herramientas destinadas a potenciar las capacidades técnicas de vigilancia y desestabilización del gobierno asiático.
Tras la publicación del informe, el ministro de Seguridad del Reino Unido, Dan Jarvis, instó a los rectores universitarios a rescindir de inmediato cualquier acuerdo con la institución cuestionada. El funcionario advirtió que quienes mantengan la cooperación académica se exponen a sanciones bajo la Ley de Seguridad Nacional, norma aprobada para contrarrestar las maniobras de injerencia extranjera en el ámbito científico y tecnológico.
Por su parte, la embajada de China en Londres rechazó categóricamente las acusaciones, calificando la alerta del MI5 como una fabricación maliciosa. No obstante, las agencias de inteligencia de la alianza Five Eyes —integrada por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda— reiteraron sus advertencias sobre el reclutamiento encubierto de profesionales occidentales para obtener propiedad intelectual y secretos de Estado.
El hallazgo genera mayores tensiones geopolíticas entre el gobierno británico y el régimen comunista, en un contexto donde Londres intentaba equilibrar el comercio bilateral con la contención de amenazas. La infiltración en los centros de investigación evidencia el despliegue del espionaje chino sobre las tecnologías del futuro, situando a la inteligencia artificial como un campo de batalla prioritario en la confrontación con Occidente.
Las autoridades británicas intensificaron los controles sobre el financiamiento internacional en sus universidades para proteger el desarrollo de la tecnología de consumo y la infraestructura estratégica del país.
(Con información de Reuters)