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En Canadá ofrecen la eutanasia como "solución" a una fractura de espalda en una anciana de 84 años

El caso de Miriam Lancaster en Vancouver desata la indignación internacional tras denunciar que el personal médico le propuso la muerte asistida (MAID) antes que la rehabilitación; la paciente rechazó la oferta y, meses después, demostró la negligencia del sistema escalando un volcán en Guatemala

En Canadá ofrecen la eutanasia como "solución" a una fractura de espalda en una anciana de 84 años
Miriam Lancaster, de 84 años en la ambulancia del Vancouver General Hospital en abril 2025, y luego en febrero 2026 en el volcán Pacaya en Guatemala.

Miriam Lancaster, una ciudadana de 84 años, ingresó por urgencias en el Vancouver General Hospital con un dolor agudo provocado por una fractura de sacro. Según el testimonio de la paciente y su hija, Jordan Weaver, la respuesta inmediata del equipo médico no fue un protocolo de recuperación, sino el ofrecimiento directo de la Muerte Médicamente Asistida (MAID). 

Lancaster, quien se encontraba en un estado de vulnerabilidad extrema y bajo el efecto de analgésicos, recibió la propuesta de terminar con su vida como si fuera un trámite administrativo más. Para la visión de quienes exigen que la medicina se centre en la sanación, este ofrecimiento proactivo por parte de los facultativos constituye una forma de coacción estatal que empuja a los ancianos hacia la muerte para aliviar la carga del sistema de salud pública.

“El médico entró y dijo: ‘Miriam, entiendo que tienes mucho dolor. Podemos ofrecerte el MAID’. Así de simple”, relató la hija de la paciente, denunciando que solo tras un rechazo tajante se plantearon otras alternativas de tratamiento.

Tras optar por la rehabilitación (un camino que los médicos describieron con pesimismo), la mujer no solo volvió a caminar, sino que recientemente completó el ascenso al volcán Pacaya en Guatemala. Este contraste evidencia que el juicio clínico en los hospitales de Vancouver está contaminado por una ideología que valora la vida humana en función de su coste económico y su edad, intentando enviar al "depósito de chatarra" a personas que aún tienen plenitud física y mental.

“Es un insulto a las personas mayores. Solo porque alguien tenga 84 años no significa que esté listo para morir. Es deprimente que el sistema no quiera tratarte porque cree que no vales el esfuerzo”, sentenció Weaver.

Mientras provincias como Alberta ya preparan leyes para prohibir esta práctica aberrante, en Columbia Británica se sigue permitiendo bajo el pretexto de "informar al paciente". La realidad es que, al ofrecer la muerte antes que la cura, el sistema está enviando un mensaje devastador sobre que el alivio del sufrimiento sólo es posible mediante la eliminación del sufriente. Esta deriva eugenésica despoja a la medicina de su propósito sagrado de acompañar y sanar, convirtiéndola en una herramienta de gestión presupuestaria.

Etiquetas: Canadá

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