El vicepresidente estadounidense JD Vance afirmó que el tránsito de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz recuperó sus niveles habituales. La Casa Blanca atribuyó el restablecimiento de la navegación a las efectivas operaciones de protección sobre los buques comerciales. La intervención militar logró neutralizar la capacidad de la dictadura iraní para bloquear la ruta energética global.
El funcionario destacó que los envíos diarios volvieron a registrar un promedio cercano a los quince millones de barriles. Las autoridades enfatizaron que las fuerzas norteamericanas impidieron nuevas agresiones del régimen islámico contra la marina mercante. La estrategia procura resguardar los mercados internacionales de las amenazas de desabastecimiento promovidas por Teherán.
De igual forma, el gobierno estadounidense descartó iniciar negociaciones diplomáticas mientras persistan los ataques armados en la zona. El vicepresidente reiteró que la condición innegociable para cualquier diálogo radica en el cese total de las hostilidades. El mensaje ratifica la postura de máxima firmeza adoptada por la administración frente al régimen teocrático.
Por su parte, el secretario de Energía remarcó que el volumen alcanzado recientemente superó los registros históricos previos al conflicto armado. Las cifras incluyen las exportaciones redirigidas por oleoductos estratégicos en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. La logística garantiza el suministro continuo de crudo a nivel mundial a pesar de las presiones enemigas.
Para asegurar el desplazamiento, las fuerzas aliadas establecieron un corredor marítimo seguro en las inmediaciones de Omán. Sin embargo, las fuerzas de la tiranía mantienen intentos de amedrentamiento contra las embarcaciones que navegan fuera de sus aguas. Ante las provocaciones, la Armada norteamericana sostiene patrullajes permanentes para repeler eventuales agresiones marítimas.
El gobierno subrayó que la presencia militar constituye la única garantía eficaz para impedir una crisis energética de alcance planetario. Voceros oficiales indicaron que las operaciones de combate principales disminuyeron en intensidad durante las últimas semanas. La prioridad se concentra en mantener el dominio operacional del pasaje marítimo para resguardar la economía.
La reactivación del flujo comercial consolida un avance estratégico frente al chantaje ejercido por los grupos extremistas de Teherán. Las potencias internacionales mantendrán el respaldo logístico para asegurar la libre navegación internacional en el Golfo Pérsico. La estabilidad del comercio dependerá de la continuidad de las medidas disuasorias aplicadas por Washington.
(Con información de Reuters)