La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el fenómeno de El Niño mantendrá una escala muy fuerte durante los próximos meses. La agencia de Naciones Unidas estimó una probabilidad cercana al ciento por ciento de que persista hasta febrero de 2027. La intensificación del evento climático provocará alteraciones severas en los patrones globales de temperatura y precipitaciones.
El secretario general Antonio Guterres sostuvo que el planeta se adentra en zonas climáticas de riesgo por el aumento térmico del océano Pacífico. Las lecturas de la superficie marina registran promedios que superan en forma drástica las marcas históricas habituales. El fenómeno agudizará las condiciones meteorológicas extremas derivadas del calentamiento global antropogénico.
Diversas naciones latinoamericanas decretaron estados de emergencia ante los efectos tempranos provocados por las alteraciones del clima. En Panamá, las autoridades restringieron el paso regular de buques por la vía interoceánica debido a los bajos niveles de agua. Asimismo, Ecuador y El Salvador elevaron sus niveles de alerta para coordinar planes de contingencia.
Los informes científicos revelaron que las temperaturas subsuperficiales superaron en más de ocho grados las medias estacionales. Los analistas internacionales destacaron que los impactos de calor acumulado persistirán en la atmósfera durante los próximos doce meses. La situación amenaza con desatar episodios prolongados de sequía e inundaciones destructivas.
La Directora de la entidad exhortó a los sectores productivos de agricultura y energía a implementar medidas preventivas urgentes. La funcionaria advirtió que el episodio excepcional asestará impactos severos sobre la economía de las comunidades vulnerables. Las alteraciones afectarán el suministro de agua y la seguridad alimentaria en múltiples continentes.
Para los próximos meses se prevé un incremento sostenido de las temperaturas continentales en casi todo el planeta. Las zonas de la Amazonía, Australia e Indonesia enfrentarán un riesgo elevado de padecer sequías prolongadas e incendios forestales. La franja tropical sufrirá desajustes significativos en el régimen tradicional de lluvias y monzones.
Las agencias internacionales aceleran el despliegue de asistencia técnica para mitigar las repercusiones socioeconómicas del fenómeno. Los gobiernos de la región buscan optimizar la gestión de recursos hídricos ante la inminente pérdida de cultivos. La evolución del evento exigirá compromisos financieros extraordinarios para proteger a las poblaciones expuestas.
(Con información de AFP)