Hanwha Defense USA se adjudicó un contrato por 269 millones de dólares para la construcción del primer Buque de Desembarco Mediano (LSM) destinado a la Armada y al Cuerpo de Marines estadounidense.
La selección fue oficializada por la gestora marítima TOTE Services mediante un proceso competitivo bajo el contrato marco de Gerente de Construcción de Buques (VCM), valorado en 2.200 millones de dólares. La unidad inicial (que contempla opciones para sumar otros tres buques adicionales) se fabricará en el histórico astillero de Filadelfia (Hanwha Philly Shipyard), adquirido por el grupo surcoreano en 2024 y repotenciado mediante inversiones privadas en tecnología y capacitación industrial.
Los nuevos buques LSM, diseñados a partir de la plataforma LST-100 para desembarcar en costas poco preparadas sin depender de infraestructuras portuarias complejas, forman parte de un plan maestro que contempla una flota proyectada de 35 naves estratégicas. El inicio de la construcción está programado para el cuarto trimestre de 2027, con la primera entrega prevista para 2030, otorgando movilidad táctica a las unidades de Marines distribuidas en teatros de operaciones clave del Indo-Pacífico.
Eficiencia en contrataciones y expansión industrial militar
La incorporación de astilleros y filiales de naciones aliadas como Corea del Sur bajo el modelo VCM evidencia la determinación de Washington por eliminar cuellos de botella burocráticos, contener costos y multiplicar la capacidad operacional de la flota de guerra. La colaboración público-privada permite integrar estándares de compra en bloque y estandarización técnica, acelerando los tiempos de respuesta del complejo industrial-defensivo.
Directivos del sector destacaron que el acuerdo con Hanwha consolida a Filadelfia como un centro clave de construcción naval nacional y envía una señal clara de demanda sostenida a la cadena de proveedores, asegurando empleos altamente cualificados y protegiendo los intereses de defensa nacional frente a la creciente competencia geopolítica en los mares.
La modernización del poder naval de los Estados Unidos y la proyección de fuerza del Cuerpo de Marines reafirman el compromiso constitucional de preservar la paz mediante la disuasión militar y la firmeza defensiva en las zonas marítimas disputadas. La alianza entre la tecnología norteamericana y el músculo industrial de sus socios de la Cuenca del Pacífico constituye una barrera infranqueable ante cualquier intento de desestabilización global.
(Con información de Zona Militar)