Estados Unidos restableció las sanciones a la comercialización de petróleo iraní al revocar la licencia que flexibilizaba temporalmente las restricciones contra Teherán. La decisión de la Casa Blanca surge como respuesta directa a los ataques perpetrados por el régimen iraní contra tres embarcaciones en el estrecho de Ormuz. La medida prohíbe de forma inmediata cualquier nueva operación de compra, carga, producción o venta de crudo y derivados a partir de este 7 de julio. La acción corta el financiamiento energético a Irán ante sus reiteradas acciones de desestabilización marítima.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) emitió una nueva directiva que anula el permiso otorgado el pasado 21 de junio. El dictamen fija un periodo limitado hasta el 17 de julio a las 00:01 horas únicamente para liquidar los contratos que ya estaban pactados. Toda transacción posterior a esa fecha límite será considerada una violación al régimen de sanciones internacionales de Washington. Los pagos derivados de los cierres autorizados deberán depositarse obligatoriamente en cuentas bancarias estrictamente restringidas dentro de territorio estadounidense.

La licencia derogada formaba parte de un entendimiento temporal que otorgaba una ventana de 60 días para el comercio de hidrocarburos e hidrocarburos petroquímicos iraníes. Dicha concesión buscaba facilitar las conversaciones bilaterales sobre el programa nuclear y garantizar la seguridad de la navegación civil. Sin embargo, las agresiones iraníes contra la flota mercante, que incluyeron el asalto a un buque qatarí de gas natural licuado, sepultaron los acuerdos. Funcionarios norteamericanos ratificaron que el uso de la fuerza por parte de Teherán tendrá consecuencias económicas severas.
El estrecho de Ormuz representa un punto estratégico clave para la economía global, dado que por sus aguas circula cerca del 30% del petróleo transportado por vía marítima. Las hostilidades promovidas por Irán reavivaron el temor internacional por el desabastecimiento y la seguridad de las tripulaciones civiles. Tras el anuncio de la reimposición de las sanciones, el precio del barril de crudo Brent superó los 75 dólares en los mercados internacionales. Por su parte, el valor de referencia de los hidrocarburos estadounidenses avanzó con fuerza hasta rozar los 72 dólares.
Representantes del gobierno estadounidense enfatizaron que la suspensión parcial de los castigos económicos estaba estrictamente condicionada a la ausencia de agresiones en la zona. Las incursiones armadas de las fuerzas iraníes en la vía marítima violaron los compromisos mínimos asumidos durante las mesas de negociación. La diplomacia de Washington reiteró que el memorando de entendimiento con Teherán depende por completo del respeto absoluto al libre tránsito por los canales de comercio internacionales. La Casa Blanca advirtió que no tolerará sabotajes a los suministros globales.

Especialistas en política exterior señalaron que el endurecimiento de las restricciones podría poner un fin definitivo al memorando de entendimiento trilateral vigente. Exdirectivos de la OFAC explicaron que la escalada de violencia en el golfo Pérsico reactivará la volatilidad financiera en los principales mercados de energía mundiales. Las compañías navieras internacionales incrementaron sus alertas de seguridad ante el temor de nuevas represalias por parte del Estado iraní. Las principales agencias de control naval vigilan de cerca el despliegue de patrulleras en el estrecho.
El Departamento del Tesoro puntualizó que la nueva normativa mantiene la vigencia total de los decretos ejecutivos previos que castigan las actividades ilícitas de Teherán. La ordenanza aclaró además que las exenciones temporales de liquidación no amparan ningún tipo de transacción comercial con Corea del Norte, Cuba o zonas ocupadas en Ucrania. La administración norteamericana ratificó que mantendrá la vigilancia de los puertos y terminales del Golfo para impedir el tráfico ilegal de crudo iraní.
(Con información de Infobae)