En una nueva muestra de vulnerabilidad en la infraestructura crítica del transporte europeo, el Reino Unido enfrenta su peor parálisis operativa aérea en años tras registrar más de 2.000 vuelos cancelados en apenas 48 horas. El colapso, originado por una falla técnica masiva en el sistema de procesamiento de planes de vuelo del Servicio Nacional de Control Aéreo (NATS), ha dejado varados a más de 250.000 pasajeros y generado perturbaciones en las principales terminales del país y de la vecina Irlanda.
Afectación masiva y parálisis en aeropuertos clave
De acuerdo con las métricas de la firma especializada Cirium, la interrupción del sistema provocó la suspensión del 30% de las operaciones aéreas británicas durante la primera jornada, registrándose 1.746 cancelaciones inmediatas. El aeropuerto londinense de Heathrow (uno de los nodos de conexión de mayor tráfico en el mundo) encabeza la afectación con cientos de salidas y llegadas suspendidas, mientras que aerolíneas de bandera como British Airways debieron inmovilizar decenas de aeronaves debido al desbarajuste logístico de tripulaciones y flotas fuera de posición.
"El problema ha creado dificultades para toda la red aérea y recuperarse llevará tiempo. No creemos que se trate de un ciberataque y llevaremos a cabo una investigación profundamente exhaustiva para esclarecer lo ocurrido", declaró el director ejecutivo de NATS, Martin Rolfe.
Reacción gubernamental y exigencia de responsabilidades
La magnitud del colapso desató una dura respuesta comercial y política. La aerolínea de bajo coste Ryanair, que contabilizó millonarias pérdidas y más de 250 vuelos cancelados, demandó la dimisión de la cúpula de NATS. Frente a la indignación de la industria y el público, la ministra de Transportes del Reino Unido, Heidi Alexander, citó de urgencia a la directiva del organismo de control para exigir explicaciones ante la Cámara de los Comunes y evaluar las responsabilidades institucionales.
Este incidente representa la tercera falla de gran escala atribuida a la infraestructura de NATS en un periodo de tres años, tras los graves antecedentes de agosto de 2023 (que paralizaron el traslado de 700.000 viajeros) y las fallas registradas en julio de 2025. La repetición de estos colapsos técnicos pone bajo intenso escrutinio la fiabilidad del control del espacio aéreo británico.
(Con información de EFE y Caracol Radio)