Flávio Bolsonaro alcanzó el 42% de la intención de voto en un simulacro de balotaje, superando al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien obtuvo un 40%. Aunque el resultado representa un empate técnico, la tendencia marca la primera vez que el hijo del exmandatario lidera una consulta nacional.
La ventaja de Lula frente a Bolsonaro ha experimentado una disminución constante desde diciembre, cuando el jefe de Estado superaba a su rival por diez puntos. En marzo, ambos candidatos registraron un empate del 41%, lo que confirma el desgaste de la imagen oficialista frente al ascenso de la derecha brasileña. El estudio de Quaest se realizó con 2.004 entrevistados durante este mes de abril.

En el escenario de primera vuelta, el actual presidente mantiene un liderazgo frágil con el 37% de los apoyos, seguido de cerca por el senador con un 32%. Otros candidatos del espectro conservador, como Ronaldo Caiado y Romeu Zema, aparecen con cifras menores del 6% y 3% respectivamente. La polarización se concentra nuevamente entre el lulismo y el bolsonarismo como opciones reales.
El informe de la encuestadora revela que el índice de desaprobación de la gestión de Lula alcanzó el 52%, superando la aprobación que se sitúa en el 43%. Los votantes perciben negativamente el rumbo de la economía nacional, especialmente por el incremento sostenido en el precio de los alimentos. El 72% de los consultados afirma que el costo de la canasta básica subió drásticamente.
El rechazo electoral de Lula se ubica en un 55%, mientras que Flávio Bolsonaro ha logrado reducir su tasa de rechazo hasta el 52% en comparación con los datos previos. Entre los votantes independientes, el senador del Partido Liberal saca una ventaja de siete puntos sobre el mandatario.

Otras simulaciones de segunda vuelta muestran que Lula ganaría frente a candidatos menos conocidos, pero perdería terreno ante la figura consolidada de la familia Bolsonaro. Contra Romeu Zema o Ronaldo Caiado, el presidente aún mantiene una brecha favorable de siete y ocho puntos porcentuales respectivamente.
La percepción negativa sobre el gobierno se ha incrementado desde diciembre, cuando la desaprobación era tres puntos menor a la cifra actual de abril. Un 42% de los ciudadanos califica la gestión como deficiente o negativa, mientras que solo un 31% la considera positiva. Estos datos sugieren que las promesas económicas del ejecutivo no han logrado satisfacer las expectativas sociales.
Finalmente, el sondeo indica que un porcentaje considerable de la población aún podría modificar su intención de voto antes de acudir a las urnas. La campaña electoral se intensifica mientras la agenda conservadora gana terreno en las encuestas de opinión pública a nivel nacional. El escenario de octubre permanece abierto, con una tendencia favorable para el bloque de Flávio Bolsonaro.