Un helicóptero militar CH-47 Chinook perteneciente a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos aterrizó el pasado viernes en las instalaciones de un estadio deportivo en Tucacas, estado Falcón. La aeronave arribó cargada con suministros y asistencia logística de la organización humanitaria cristiana evangélica Samaritan’s Purse, destinados a mitigar el sufrimiento de las familias damnificadas en las poblaciones costeras de Tucacas y Boca de Aroa, fuertemente golpeadas por el doble terremoto del pasado 24 de junio.
El ingreso del puente aéreo humanitario fue reportado inicialmente por comunicadores en la zona, quienes registraron en video el descenso del componente logístico norteamericano. El estado Falcón acumula un saldo de 12 personas fallecidas y más de 250 afectados directamente por los movimientos telúricos. El epicentro del dolor en la entidad se concentró en el sector La Playa de Tucacas, donde el conjunto residencial La Mar Suites colapsó por completo durante las sacudidas, cobrando la vida de doce ocupantes que quedaron atrapados bajo los escombros y de los cuales solo dos lograron ser rescatados con vida.
A la par de la ayuda estadounidense, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) mantiene un despliegue operativo en la parroquia vecina de Boca de Aroa a través del Foro Local de Coordinación (FLC). Agencias internacionales como Acción Contra el Hambre, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la ONG local Azul Positivo concentran sus esfuerzos en dotar de agua potable, saneamiento básico, kits de higiene y soporte psicosocial a un aproximado de 48 familias reubicadas, prestando especial atención a las necesidades críticas de infantes, adolescentes y mujeres gestantes.
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Las inspecciones técnicas de los cuerpos de bomberos y de protección civil determinaron el cese formal de las labores de salvamento tras superar las 90 horas continuas de remoción de bloques de concreto en La Mar Suites. Las autoridades gubernamentales mantienen un cordón de seguridad e inspección estructural en otros ocho complejos residenciales, un hotel y un local comercial del municipio Silva que muestran fisuras críticas y fallas visibles, determinando provisionalmente que no se encuentran en condiciones aptas para ser habitados.
La situación residencial es igualmente compleja en Boca de Aroa, localidad donde se contabilizan al menos 87 viviendas con afectaciones de diversa consideración, incluyendo colapsos totales de techos y paredes. Ante la inestabilidad de las réplicas, docenas de residentes locales han optado por pernoctar a la intemperie o en refugios comunitarios improvisados en las adyacencias de sus hogares dañados, impulsados por el temor a que las edificaciones debilitadas cedan ante nuevos movimientos en el terreno.
(Con información de Monitoreamos y Unión Radio)