El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) confirmó la detención en el estado de Florida de Alina Rosales Aguirreurreta, hija de uno de los jerarcas militares más influyentes del régimen dictatorial cubano, el general Ulises Rosales del Toro. La agencia federal precisó que el arresto de la ciudadana cubana se ejecutó bajo estrictas causales de infracción de la ley de inmigración ordinaria, tras haber permanecido en territorio norteamericano en condición de irregularidad y al margen de los controles gubernamentales.
Según el informe técnico provisto por las autoridades migratorias, Rosales Aguirreurreta ingresó a los Estados Unidos el 21 de noviembre de 2023 por el Aeropuerto Internacional de Orlando, utilizando una visa de turista tipo B-2. Dicho permiso temporal expiró de forma definitiva el 20 de mayo de 2024; sin embargo, en lugar de retornar a la isla o regularizar su situación ante los canales oficiales del Estado, optó por ocultar su estatus legal. Debido a esto, ICE la clasificó formalmente bajo la categoría de nonimmigrant overstay (extranjera que excedió su estadía autorizada), procediendo con su búsqueda y captura.
La detención de la mujer se materializó el pasado lunes 26 de mayo, mediante un operativo de control de campo en una clínica de cirugía plástica en Miami, donde Rosales Aguirreurreta ejercía funciones de asistente médica de manera ilegal, aprovechando sus credenciales de cirujana obtenidas en la isla. Tras el procedimiento, los agentes del orden federal efectuaron el traslado inmediato de la detenida hacia las celdas de aislamiento del Centro de Transición de Broward, ubicado en Pompano Beach, donde permanece bajo estricta custodia del Estado a la espera de comparecer ante un juez de inmigración que defina los términos de su expulsión.

Investigaciones de inteligencia periodística publicadas a principios de este año revelaron que, mientras el pueblo cubano padece una de las peores crisis humanitarias, hambre y opresión de su historia bajo el yugo de la dictadura, la familia del general Rosales del Toro ha disfrutado históricamente de una vida de lujos, residencias exclusivas y negocios reservados únicamente para el alto mando militar corrupto.
Ulises Rosales del Toro fue Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ministro de áreas clave como la Agricultura y el Azúcar, vicepresidente del Consejo de Ministros y miembro permanente de la cúpula del Buró Político. Asimismo, el nepotismo del régimen se evidencia en otra de sus hijas, Perla Rosa Rosales Aguirreurreta, quien desde 2017 maneja los hilos de Habaguanex S.A., una lucrativa corporación estatal que controla el patrimonio y el negocio turístico en La Habana Vieja.
La captura de Alina Rosales se produce además en el marco de una decidida ofensiva desplegada por la administración de Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio para perseguir y sancionar de manera directa a los familiares, testaferros y cómplices de los jerarcas militares del régimen castrista que intentan refugiarse o vivir de las ventajas del capitalismo estadounidense.
(Con información de Cibercuba)