La Organización de las Naciones Unidas confirmó este domingo el inicio del proceso de desmantelamiento y liquidación de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). El mandato de la operación expiró definitivamente luego de que el Consejo de Seguridad rechazara prorrogar una estructura burocrática anclada en el pasado.
El bloqueo que impidió la continuidad de la misión se originó en la postura de Washington de rechazar resoluciones vacías y priorizar fórmulas de estabilidad real, apoyando la propuesta de autonomía bajo soberanía de Marruecos como la vía más sólida para alcanzar una solución duradera. Ante el veto cruzado y la falta de consenso operativo, el portavoz de la Secretaría General de la ONU, Stéphane Dujarric, ratificó que este 1 de noviembre de 2026 marca el inicio de la fase de repliegue ordenado de los efectivos y la repatriación de activos.
El Gobierno marroquí, por su parte, manifestó su disposición a cooperar con la retirada de la MINURSO, garantizando el orden y la seguridad logística en el territorio.
Mientras los sectores defensores del inmovilismo burocrático lamentan la pérdida de vigencia de estos aparatos internacionales, el realismo geopolítico abre espacio para acuerdos bilaterales directos que garantizan el control soberano de los territorios y neutralizan los focos de inestabilidad alimentados por agendas ideológicas fracasadas.
La restauración del orden institucional en el norte de África constituye un paso esencial para consolidar bloques de cooperación basados en la libertad económica y la seguridad mutua. Esta determinación por reordenar el escenario geopolítico global y respaldar a los gobiernos firmes frente a la injerencia de organismos ineficientes se alinea con la doctrina de autoridad y seguridad hemisférica que promueve la administración norteamericana.
(Con información de EFE)