El Gobierno de Italia liderado por la primera ministra Giorgia Meloni anunció que rechaza el ultimátum de 48 horas fijado por el Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez. Roma confirmó que mantendrá la suspensión temporal del Acuerdo de Schengen y la aplicación de controles a los viajeros procedentes de España, subrayando que no aceptará "imposiciones extranjeras en materia de seguridad nacional y control de fronteras" por parte de otros gobiernos de la región.
A través de un comunicado oficial, el Gabinete italiano dejó claro que la restricción a la libre circulación se mantendrá vigente por lo menos hasta el próximo 15 de agosto. La decisión de mantener estas inspecciones en puertos y aeropuertos responde al seguimiento riguroso de los riesgos de seguridad y amenaza terrorista en Europa, agravados tras la reciente crisis registrada en las fronteras de Ceuta, donde miles de migrantes irregulares lograron acceder a territorio español debido a las vulnerabilidades del modelo migratorio de Madrid.
Paralelamente, el ministro del Interior de Italia, Matteo Piantedosi, confirmó la postura gubernamental durante un acto político en Sorrento, advirtiendo que las autoridades evalúan incluso la posibilidad de prorrogar las medidas de verificación. La principal preocupación de las fuerzas de seguridad italianas radica en los reportes de inteligencia que alertan sobre convocatorias en redes sociales para un nuevo intento de cruce masivo desde Marruecos a mediados de agosto, lo que podría desatar una segunda marejada de clandestinos con rumbo a suelo continental.

"No tenemos intención alguna de revisar la decisión de suspender la aplicación del Acuerdo de Schengen a los nacionales de terceros países que lleguen desde España, al menos hasta el 15 de agosto, y en ningún caso hasta que se hayan eliminado por completo los riesgos para la seguridad en Italia", precisó la nota del Ejecutivo italiano.
La réplica de Roma contrasta con la postura adoptada horas antes por el canciller español, José Manuel Albares, quien intentó restar gravedad al colapso en Ceuta asegurando que la situación ya se encontraba "canalizada y reconducida". Sin embargo, frente a las advertencias del Gabinete socialista sobre la adopción de medidas unilaterales de represalia a partir del domingo, las autoridades italianas reiteraron que la protección preventiva del espacio nacional constituye un deber innegociable frente a la inacción de sus socios comunitarios.
Pese a la firmeza en la defensa de sus límites territoriales, la administración de Meloni puntualizó que la medida está dirigida específicamente a nacionales de terceros países y no busca perjudicar las relaciones diplomáticas con España. En ese sentido, las autoridades fronterizas italianas aclararon que se implementarán mecanismos de control ágiles para garantizar la fluidez de paso y evitar afectaciones directas a los ciudadanos de nacionalidad española y del resto de la Unión Europea que viajen durante la temporada vacacional.
Roma reiteró su disposición a mantener un diálogo constructivo con el Palacio de La Moncloa, siempre y cuando se disipen por completo las amenazas de seguridad y se restaure el control en las fronteras exteriores de Europa.
(Con información de EFE y 20 Minutos)