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200 años de cárcel en Kenia para líder de secta que mató de hambre a 190 personas

El Tribunal Superior de Mombasa condenó a 200 años de cárcel al autoproclamado pastor Paul Mackenzie, líder de la secta Iglesia Internacional Buenas Nuevas, por el asesinato de 190 niños y un adulto en el área de Malindi, Kenia

200 años de cárcel en Kenia para líder de secta que mató de hambre a 190 personas
Paul Mackenzie (RR. SS.)

Un tribunal de Kenia condenó a 200 años de prisión a Paul Mackenzie, el autoproclamado líder de la secta Iglesia Internacional Buenas Nuevas, tras hallarlo culpable del asesinato sistemático de 190 niños y un adulto en la región costera de Malindi.

La sentencia fue emitida este viernes por la jueza Diana Kavedza Mochache en el Tribunal Superior de Mombasa, fijando dos penas acumulativas de 100 años por los delitos de homicidio masivo e incitación a la inanición forzada. Mackenzie, un extaxista que erigió un enclave aislado de 320 hectáreas en el rancho Chakama (condado de Kilifi), adoctrinó a sus seguidores para que se mataran de hambre en un ritual con el argumento de "conocer a Jesús", prohibiendo el acceso a la educación, la medicina moderna y todo contacto con la sociedad civil. 

Junto al gurú, otros 28 cómplices (incluidos guardias armados que impedían la huida de los fieles y sepultureros que ocultaban los cadáveres) recibieron severas condenas de cárcel.

A pesar de que la fiscalía solicitó la pena de muerte dada la magnitud de la tragedia (que ha dejado más de 420 cuerpos exhumados en fosas comunes desde el inicio del escándalo en 2023), la magistrada descartó la pena capital para evitar alimentar el delirio ideológico de la secta.

La jueza argumentó que ejecutar a un extremista que celebraba la muerte como un triunfo místico terminaría por convertirlo en un mártir. El caso ha expuesto fallas graves en la fiscalización estatal y la necesidad de aplicar un estricto principio de autoridad para erradicar las estructuras clandestinas que atentan contra la vida y los derechos fundamentales de los más vulnerables.

Manipulación sectaria, radicalismo y el deber de protección estatal

El desenlace del caso Mackenzie evidencia los peligros mortales derivados del sectarismo descontrolado y la manipulación psicológica ejercida por falsos líderes espirituales sobre poblaciones desprotegidas. La orden de estrangular, golpear o someter al ayuno extremo a cientos de niños pone al descubierto el rostro más oscuro del fanatismo cuando se desmantelan los contrapesos de la razón y la ley.

Expertos en seguridad interna y criminología destacan que la contención de este tipo de organizaciones destructivas exige una vigilancia policial preventiva e intransigente, evitando que grupos al margen de las instituciones operen en zonas de penumbra legal bajo la fachada de la libertad de culto.


(Con información de ABC News)

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