La gobernadora demócrata Maura Healey promulgó el pasado lunes la controvertida ley denominada Prioritizing Patient Access to Care Act. La norma convierte a Massachusetts en el décimo estado de la Unión en desmantelar por completo los límites de edad gestacional, permitiendo la realización de abortos hasta el término del embarazo y despojando de toda protección legal al concebido en sus fases más desarrolladas.
La legislación, que entrará en vigor en un plazo de 90 días, deroga la restricción general previa que prohibía la interrupción del embarazo a partir de las 24 semanas. Bajo la premisa del supuesto "criterio médico", la normativa otorga una peligrosa impunidad al personal sanitario para ejecutar procedimientos en etapas tardías, normalizando una práctica que ignora el desarrollo biológico y la viabilidad del no nacido bajo la excusa de atender complicaciones de salud o diagnósticos desfavorables.
La retórica del progresismo para justificar la eliminación de salvaguardas básicas
Durante el acto de firma, la gobernadora Healey utilizó una narrativa confrontativa para proteger la medida frente a los avances en la defensa de la vida a nivel nacional. La mandataria demócrata enmarcó la ley como un "escudo" político frente a la administración del presidente Donald Trump y las bancadas conservadoras del Congreso, prometiendo perpetuar el acceso al aborto sin restricciones legales dentro de la jurisdicción estatal.
"Creemos que las decisiones sobre la salud deben tomarse entre las mujeres, las familias y sus médicos, no por los políticos. El aborto seguirá siendo legal y accesible en Massachusetts mientras sea gobernadora", afirmó Healey.
Condena firme de organizaciones pro-vida y la urgencia de un estándar federal de protección
La aprobación de esta medida generó una inmediata y profunda ola de indignación entre las agrupaciones civiles que defienden la vida desde la concepción. Marjorie Dannenfelser, presidenta de la organización SBA Pro-Life America, emitió una declaración condenando la sanción de una ley que promueve procedimientos quirúrgicos invasivos en feto avanzado, los cuales implican la destrucción física de seres indefensos en el vientre materno.
Dannenfelser advirtió que la postura de "dejar la decisión a los estados" permite que administraciones ultraprogresistas aprueben estatutos desmedidos que posicionan a los Estados Unidos en un reducido grupo de naciones (junto a regímenes como el chino o el vietnamita) que carecen de una protección mínima para el no nacido. La dirigente hizo un llamado a la dirigencia conservadora para promover una ley federal que garantice el derecho a la vida y ponga fin a la proliferación del aborto tardío en todo el territorio nacional.
(Con información de Fox News)