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La hotelera Meliá cesa todas sus operaciones en Cuba ante las sanciones de EE.UU. a la dictadura

La multinacional suspende la gestión de sus 34 establecimientos e interrumpe el uso de sus marcas en la isla a partir del viernes 24 de julio. La medida completa el repliegue iniciado en junio tras las advertencias de Washington contra las empresas vinculadas al aparato militar del régimen castrista

La hotelera Meliá cesa todas sus operaciones en Cuba ante las sanciones de EE.UU. a la dictadura
EFE.

La cadena hotelera española Meliá notificó este martes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España la cancelación total de sus operaciones en Cuba a partir de este próximo viernes 24 de julio. La compañía, que administraba una cartera de 34 hoteles y más de 14.000 habitaciones en el país caribeño, confirmó la salida de su filial portuguesa Ilha Bela Gestao e Turismo debido a la imposibilidad de mantener un mínimo de estabilidad operativa bajo las medidas de presión económica aplicadas por Estados Unidos contra la dictadura cubana.

El cese definitivo de la corporación ataca directamente la infraestructura turística que ha financiado al régimen de La Habana durante décadas. La decisión abarca no solo la suspensión de la gestión hotelera, sino también la prohibición inmediata del uso de sus marcas autorizadas, la interrupción de la actividad receptiva de turistas y la cancelación de los contratos con la cadena de suministro local. Este movimiento completa el repliegue parcial del mes de junio, cuando Meliá y otras firmas europeas se vieron obligadas a romper alianzas con el Grupo Gaviota, el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de la dictadura.

La efectividad de las políticas impuestas por la administración del presidente Donald Trump ha dejado sin margen de maniobra a la administración del régimen. De acuerdo con los reportes corporativos de la firma española, la intervención de Estados Unidos en la región a principios de año bloqueó los flujos de abastecimiento de combustible y desarticuló las redes financieras que sostenían el esquema turístico de la isla. Ante los riesgos legales de enfrentar demandas en tribunales estadounidenses por el uso de propiedades expropiadas y las represalias del Departamento de Estado, el grupo controlado por la familia Escarrer optó por la retirada total.

EFE.

El colapso del modelo turístico bajo el asedio comercial a la dictadura ya se reflejaba en las métricas del primer trimestre del año, período en el que Meliá había tenido que paralizar el 50% de su capacidad operativa. La ocupación en sus instalaciones en Cuba cayó al 34,1 %, registrando un distanciamiento frente al promedio global del grupo (58,8 %). Asimismo, el ingreso por habitación disponible (RevPAR) en la isla se hundió a 34,4 euros, contrastando con la media internacional de 84 euros que la cadena reporta en mercados libres de la injerencia estatal.

La filial portuguesa de la compañía informó que se encuentra evaluando los impactos financieros de esta salida, incluyendo la revisión del valor en libros de sus activos en la isla, cuyos detalles finales se presentarán en el balance del primer semestre. Con el cierre fijado para este 24 de julio, se consolida la pérdida de uno de los principales pulmones de divisas del régimen castrista, dejando en evidencia la inviabilidad económica de la dictadura ante el cerco diplomático y financiero coordinado desde Washington.


(Con información de EFE y El Mundo)

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